•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Voló el corazón de la patria de Darío, Sandino y Fonseca,

envuelto en un pañuelo de seda blanco,

pasó por montañas, lagunas y lagos

y llegó al Río San Juan de Nicaragua.

Cruzó las fronteras, se detuvo un momento

y lloró silenciosamente, cuando vio

la carretera cuya construcción

impactó el ecosistema nica-tico.

Siguió su rumbo por autopistas y boulevards,

 llegó a su destino San José, Costa Rica

y entregó su mensaje: “Necesitamos conversar sobre

 la paz vecinal”.

Pero, al instante, venía de regreso,

con una leyenda que decía:

“No hemos encontrado las agujetas

 para atar nuestra confusión”.

En política de convivencia ciudadana,

 vale el dicho popular:

“Una golondrina sola, no hace verano”.

¡Las generaciones venideras, nos sancionarán!.

 

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus