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Máximo investigador de la cultura e historia del país, Jorge Eduardo Arellano (Granada, Nicaragua, 4 de julio, 1946) ha desarrollado también una labor creadora sin precedentes en Centroamérica. En palabras de Pablo Antonio Cuadra, “es el tipo de hombre que en tiempos renacentistas se llamó humanista: un polígrafo de incansable estudio y abierta comprensión de lo humano, de todo cuanto el hombre (y en su caso el nicaragüense) ha hecho, creado, inventado, amado y padecido en su cultura”.

Aquí me limito a sintetizar su producción de libros y folletos, sin tomar en cuenta las más que múltiples colaboraciones dispersas en publicaciones periódicas de Nicaragua desde 1963.

Poesía

Variada en temas y registros, su poesía fue la primera de su generación que alcanzó reconocimiento internacional: la mención honorífica en el concurso celebrado en México (octubre, 1968) con motivo de las olimpiadas mundiales. Traducida parcialmente a ocho idiomas (inglés, francés, italiano, búlgaro, ruso, alemán, esperanto y bangla), comprende catorce plaquetes o poemarios: desde La estrella perdida (1968), pasando por Canto a Nicaragua libre (México, 1981) y tres ediciones de La entrega de los dones (1978, 1983 y 2011), la antología Inventario contra la muerte (Valencia, España, 2001) y La camisa férrea de mil puntas cruentas (2003), hasta Extrabases y otras sorpresas / Memorial de nuestras glorias beisboleras (2013).

Sus poemas figuran en 41 antologías. Una se editó en Alemania, otra en Costa Rica, otras en Bulgaria, Bangladesh, Cuba, Argentina y Chile; dos en España, otras dos en los Estados Unidos y también dos en Francia e Italia, las restantes se han publicado en Nicaragua.

Narrativa

La narrativa de Jorge Eduardo Arellano (JEA) incluye, entre otros títulos, Historias nicaragüenses (1974) y Retratos de hombres libres (1982), incorporados al nutrido volumen Silva de breve ficción (2008). Cuatro antologías nacionales recogen sus relatos y una mexicana, Narrativa hispanoamericana: 1896-1981, de Ángel Flores, su pieza “Kid Tamariz”, traducida al inglés en la revista canadiense Impulse (1984). Ha publicado, además, dos novelas cortas: Timbucos y calandracas con cuatro ediciones (1982, 1996, 2004, 2013) y El libro del buen amorcito con dos (1984 y 2008), más el primer tomo de su autobiografía Memorial de los 60 (2015).

Crítica e historia literarias

De hecho, JEA, el el fundador de la historiografía literaria de Nicaragua con las seis ediciones de su Panorama de la literatura nicaragüense (1966, 1968, 1977, 1982, 1986, 1996); las tres investigaciones sobre el movimiento nicaragüense de Vanguardia (1969, 1971, 1992), el Inventario teatral de Nicaragua (1989), las Voces indígenas y letras coloniales de Nicaragua y Centroamérica (2002), La novela nicaragüense: 1876-1959 (2012) y La poesía nica en 166 antologías (2013).

Al mismo tiempo, ha elaborado monografías sobre [y ediciones de] El Güegüense, Fernando Espino (el primer autor de un libro nacido en la época colonial), Pedro Francisco de la Rocha (nuestro historiador pionero), Luis Alberto Cabrales, José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra, Joaquín Pasos, Alejandro Cuadra, Ernesto Mejía Sánchez, Ernesto Cardenal, Salvador Murillo, Grupo U de Boaco, entre otros autores significativos. 

Como antólogo, JEA ha contribuido al conocimiento y valoración de las letras nicaragüenses y a fijar su canon. Seleccionó, anotó y prologó la antología de su generación: Poesía joven nicaragüense: 1960-1970 (1971); rescató Veinticinco poemas indígenas de Nicaragua (1976); compiló los textos de Nicaragua en los cronistas de Indias (dos tomos, 1975); y facturó la Antología general de la poesía nicaragüense (1984 y 1994), sumando la segunda edición 499 páginas e incluyendo 500 poemas de 127 poetas. El volumen de su Cuentistas de Nicaragua ha sido editado tres veces (1984, 1995 y 2006). Igualmente, antologó una Literatura para niños en Nicaragua con dos ediciones (1995 y 2005), más otra de Minificciones de Nicaragua (2004), reunió y transcribió los “Sermones, oraciones y discursos de la época colonial de Nicaragua” (2006) y seleccionó la más completa Antología del ensayo nicaragüense: 1909-1979 (2014).

Historia

A partir de 1972, la historia de la Universidad de León fue el primer tema historiográfico desarrollado por JEA, siendo su aportación última La bicentenaria Universidad de León (2012). Otros aportes relevantes suyos fueron los dos tomos de su Historia básica de Nicaragua (1993 y 1997), las cuatro ediciones de su Breve historia de la Iglesia (1980, 1981, 1985 y 1986), la Brevísima historia de la educación en Nicaragua (1997), La Pax americana en Nicaragua: 1910-1932 (2004) y las biografías del padre-indio Tomás Ruíz (prócer de Centroamérica), Máximo Jerez, Elena y David Arellano, Luis H. Debayle, Emilio Benard Doudé, Fernando Chamorro Alfaro, Juan Iribarren (poeta de la guerra nacional) y Vicente Quadra (presidente ejemplar), sin olvidar sus Héroes sin fusil / 140 nicaragüenses sobresalientes (1998).

Otros dos volúmenes singulares de JEA han sido La moneda en Nicaragua: rescate histórico (2001) y El beisbol en Nicaragua: rescate histórico y cultural: 1889-1948 (2007, 2008). Deben agregarse sus Aproximaciones nicaragüenses a Sarmiento (1998), León Viejo, Pompeya de América (1993), Neruda en la garganta pastoril de América (1998), Giuseppe Garibaldi, héroe de dos mundos, en Nicaragua (1999), El libertador [Simón Bolívar] entre nosotros (2001), Managua en el tiempo (2007) y La Costa Caribe nicaragüense: desde sus orígenes hasta el siglo XIX (2009). Pero sus obras historiográficas más importantes corresponden a la magna Guerrillero de nuestra América / Augusto C. Sandino (2006, 2008) y a la novedosa Tacho Somoza y su poder (2016).

Historia del Arte

El arte precolombino de Nicaragua ha sido abordado por JEA en una introducción enjundiosa (UCA, 1978), donde registra los petroglifos, la estatuaria pétrea y la cerámica; sin embargo, su más valioso aporte es La colección Squier-Zapatera (BCN, 1980). Un resumen de esta investigación fue incluida en la plaquete de autores diversos La isla santuario de Zapatera y sus estatuas con alter ego / The Zapatera Island Sanctuary and its statues with alter ego (2010). Como sucede en otros quehaceres suyos, el conocimiento de las artes plásticas antiguas y modernas del país fue inaugurado por JEA con su Pintura y escultura en Nicaragua (BCN, 1977, 1978), “obra realmente admirable por pretenciosa, recapituladora y sabia”, según Julio Valle-Castillo. Buena parte de su contenido lo aprovechó su autor en la Historia de la pintura nicaragüense (1990, 1994) y en la bilingüe (español e inglés) Pinacoteca en el Banco Central de Nicaragua (2011). Finalmente, cabe mencionar otra monografía de JEA: Puerto Cabezas en la plumilla de Montenegro (1988).

Lingüística

También ha rescatado, valorado y enriquecido el quehacer lingüístico del país desde finales del siglo XIX. Transcribió y analizó la obra del alemán C. H. Berendt: Palabras y modismos de la lengua castellana, según se habla en Nicaragua (1874) y editó cuatro volúmenes colectivos sobre el español nicaragüense (1992, 1995, 2001, 2004). Uno de los cuatro colaboradores del Diccionario de uso del español nicaragüense (2001), aportó su introducción metodológica y bibliografía clasificada, anotada y actualizada. Además, mantuvo una página idiomática en el diario La Prensa (2004-2006). Una muestra selectiva de ella y sus principales glosas e indagaciones (entre ellas “Léxico sexual y anglicismos en Nicaragua”) reunió en el volumen Del idioma español en Nicaragua (2005): veinticinco trabajos que concilian la seriedad científica y el humor del hombre de la calle.

Obras de referencia

JEA, asimismo, ha elaborado y/o dirigido once obras de referencia sobre el patrimonio y los valores culturales del país: Bibliografía general de Nicaragua [1674-1900] (1981); Diccionario de las letras nicaragüenses. Primera entrega: Escritores de la época colonial y el siglo XIX (1982), Nicaraguan National Bibliography (Redlands, C.A., 1986), en colaboración con otros autores, 3 volúmenes; Bibliografía nacional de Nicaragua [1979-1989] (1991); Catálogos de periódicos y revistas de Nicaragua [1830-1930, 1931-1978] (1992), 3 volúmenes; 30 años de arqueología nicaragüense (1993); León: bienes inmuebles patrimoniales / Catálogo de su centro histórico (1994); Diccionario de autores nicaragüenses (1994), 2 volúmenes y 600 autores; Granada: bienes inmuebles patrimoniales / Catálogo de su centro histórico (1996); Diccionario de escritores centroamericanos (1977); y Literatura Centroamericana / Fuentes para su estudio / Diccionario de escritores (2002).

Labor rubendariana

Desde su ensayo “Rubén Darío y los jesuitas” (La Prensa Literaria, 6 de febrero, 1966), escrito a sus 20 años, JEA se ha entregado a una constante tarea de crítica, investigación y difusión de la obra de Rubén Darío. Consignar todos sus textos sería demasiado tedioso. La mayor parte de ellos se localizan en mi trabajo “JEA: y su laborioso fervor rubendariano” (El Nuevo Diario, 5 de julio, 2014). Pero, al menos, diré que su entrega al nicaragüense máximo abarca obras de crítica e investigación (dos de ellas laureadas: sobre Azul… y Los Raros), folletos con textos desconocidos, antologías y compilaciones de prosas (como los Escritos políticos y las Cartas desconocidas, anotadas), más una docena de números monográficos de revistas, tres números del Repertorio americano, numerosas colaboraciones en órganos especializados de España y América Latina, aparte de innumerables artículos en publicaciones periódicas del país.

JEA: archivo viviente

Para concluir, citaré la opinión de Aldo Díaz Lacayo, quien afirmó: “Jorge Eduardo ha trascendido a nivel nacional y en muchos otros países como el más grande conocedor de los temas que trata. Esto le ha ganado el nada despreciable título de archivo viviente de Nicaragua. Él es la memoria nacional casi en todos los ámbitos.”

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