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La investigación de María Augusta Montealegre sobre la obra literaria del poeta Salomón de la Selva constituye, en conjunto, un aporte sustancial a nuestro conocimiento sobre un autor que probablemente necesitaba desde hace bastante tiempo un enfoque libre de algunos prejuicios. 

Se trata de una investigación consistente y convincente, con un marco teórico sólido, y además tiene la valentía y el sentido crítico exigible a un estudio literario, ya que, entre otros méritos, entra en debate con la bibliografía previa y aporta novedades claras al estado de la cuestión.

De hecho, no sólo supone una reivindicación esencial de la figura de Salomón de la Selva, sino que también plantea una lectura general del mundo literario nicaragüense que es audaz, porque revela de forma inequívoca la red de intereses que ha sustentado una serie de valores literarios nacionales. 

Valores según los cuales, en pocas palabras, la vanguardia literaria nicaragüense nace con el grupo de Coronel Urtecho, sin que hubiera antecedentes. Sin embargo, no cabe duda de la naturaleza vanguardista de las primeras obras de Salomón de la Selva, sobre todo El soldado desconocido (1922). 

Ejes

Como el peruano César Vallejo con Trilce (publicada el mismo año), Salomón de la Selva es un vanguardista pionero, solitario y originalísimo. 

En ese sentido, el ensayo de Montealegre opera sobre dos ejes fascinantes: la personalidad insólita de Salomón de la Selva, que es un autor realmente singular en su trayectoria literaria, con un comportamiento literario difícilmente comparable que sin duda merece más atención a nivel latinoamericano de la que ha recibido hasta la fecha, como bien demuestra la autora del estudio. 

Y un segundo eje que sería el examen de lo que podríamos llamar la “ciudad letrada” nicaragüense, aplicando el concepto del crítico uruguayo Ángel Rama a la disputa provincial entre Granada y León, disputa que es muy significativa y sobre la cual el resultado de la investigación es claro, lúcido y desmitificador. 

María Augusta Montealegre revisa, con abundante documentación, cómo la figura de Salomón de la Selva ha sido parte de la lucha por el poder cultural en Nicaragua y cómo su exclusión ha servido, entre otras cosas, para consagrar al Movimiento Nicaragüense de Vanguardia.

Historia literaria

En ambos ejes, el estudio logra resultados positivos y enriquecedores. Este tipo de análisis penetrantes que sospechan de la distorsiones de la historiografía son cada vez más útiles y provechosos y abren la puerta a la necesaria renovación de la historia literaria de cualquier país, incluido, por supuesto, Nicaragua.

Para reforzar la idea principal, el estudio contiene análisis bastante minuciosos de los libros poéticos de Salomón de la Selva que confirman de forma clara el sentido vanguardista de esa obra, sobre todo de El soldado desconocido, que –hay que insistir en ello- es, sin duda, otro de los grandes libros de la vanguardia latinoamericana, y que debería ser mencionado más a menudo cuando se enumeran los decisivos libros de esos años (el ya citado Trilce, Crepusculario, Fervor de Buenos Aires, Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, etc.).

Sin embargo, sería un error pensar que ya todo está dicho sobre Salomón de la Selva. Todo lo contrario: el estudio de Montealegre tiene también el mérito de poner de manifiesto numerosas posibilidades interesantísimas que deben ser continuadas. 

Etapa mexicana

No solamente sobre el nacionalismo literario nicaragüense, que exige análisis racionales y desprejuiciados que revisen cómo se ha construido la historia literaria con sus héroes, con sus ganadores y sus perdedores. Incluso la propia trayectoria de Salomón de la Selva aún puede recibir más análisis pormenorizados que profundicen en su riqueza innegable. 

Por ejemplo, la etapa mexicana del poeta, con sus polémicos vínculos políticos, también merece un estudio detallado y ambicioso que confirme (o no) algunas valoraciones como las realizadas por el editor del poeta, Valle-Castillo. Y aún habría otros muchos problemas estéticos sobre los cuales el debate es prometedor, empezando por la curiosa evolución desde el vanguardismo hacia una concepción clasicista de la poesía, que en cierto modo, uniría a Salomón de la Selva con Borges. 

Sea como sea, todo ello implica continuar el camino abierto por el estudio que aquí nos ocupa, reconociendo su valor como avance indiscutible en el estudio de un poeta que merece tanto el rescate como la exégesis.

*Universidad de Sevilla 

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