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María Augusta Montealegre Denueda. Ideas estéticas y políticas de las vanguardias en Nicaragua (1918-1933). Tomo I: Salomón de la Selva. Managua: Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, 2016. 568 páginas. 

“Salomón de la Selva representa la otra y primera vanguardia de Nicaragua” (126) expresa María Augusta Montealegre como hipótesis de investigación de su tesis doctoral defendida en febrero de este año en la Universidad de Salamanca y que ha sido publicada en forma de libro por la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, con prólogo de Jorge Eduardo Arellano. En ese enunciado se evidencia la voz de José Emilio Pacheco, quien en el ya clásico artículo de 1979 le otorgaba al poeta nicaragüense un lugar destacado junto con poetas mexicanos cultores de lo que llamó “la otra vanguardia” para diferenciarlo de las tradiciones europeas y describir otra tradición vinculada a la New American Poetry. Ese punto de partida le permite a la autora cuestionar el modo en que construyó el sistema historiográfico literario durante prácticamente un siglo, a través de la acción intelectual de los integrantes del autodenominado Movimiento Nicaragüense de Vanguardia, originado en la ciudad de Granada y nacionalizado después con auxilio de quienes Montealegre denomina “los transductores”, es decir, “quienes continuaron la tarea de valoración, documentación y difusión de la literatura nacional a imagen y semejanza” (272). Entre ellos ubica a Ernesto Cardenal. Ese término tomado de la física permite describir la forma en que se consolidó en Nicaragua la idea de una única vanguardia, la granadina y a Granada, como el meridiano cultural del país, incluso hasta la actualidad con la celebración de los Festivales Internacionales de Poesía. 

También descubre algunas operaciones de silenciamiento como la vanguardia leonesa: “La vanguardia leonesa representada por Andrés Rivas Dávila, entre otros, y que aún se encuentra invisibilizada ya que la vanguardia granadina los anula ignorando su aporte como si nunca hubieran existido” (222). Señala en este mismo sentido que Cardenal nombra a Salomón de la Selva “precursor” y no reconoce su carácter de fundador de la vanguardia en pleno ejercicio de la ruptura con las formas poéticas conocidas hasta ese momento. Ese modo de historizar y categorizar provoca lo que ella denomina “un silencio fundacional”.  

El libro consta de cinco capítulos; en el primero, “Introducción”, la autora desarrolla el punto de partida centrado en Pacheco, así como su recepción crítica en Nicaragua. El capítulo siguiente refiere a los aspectos teóricos y metodológicos que, dado su carácter de tesis doctoral, constituye una verdadera puesta a punto teórica en cuanto a determinados centros de interés y de contacto entre diversos aportes tanto europeos como latinoamericanos. El capítulo tercero ofrece una biografía intelectual, estética y política de Salomón de la Selva como así también un recorrido por las antologías con sus inclusiones y exclusiones. Pasa revista a las periodizaciones más habituales de la vanguardia en Nicaragua y las analiza a la luz de sus presupuestos ideológicos vinculados con la historia política del país. Aboga por una reorganización del canon literario nicaragüense y propicia una periodización alternativa para el fenómeno de las vanguardias. Salomón de la Selva ocupa el lugar de primera vanguardia nicaragüense con Tropical Town…, dado que su hipótesis principal de lectura crítica consiste en demostrar que este poemario se construye a través de un “modernismo subversivo” y de una “traducción del imaginario nicaragüense al verso formal inglés”, aspecto que es demostrado ampliamente en el capítulo cuarto. En este segmento del trabajo, Montealegre despliega un análisis fino y minucioso de la obra poética de Salomón de la Selva, en especial, de Tropical Town and others poems y de El soldado desconocido. El capítulo cinco consiste en las conclusiones y una apertura hacia un análisis de la vanguardia granadina. De esa manera, el libro no cierra, sino que anticipa la segunda parte o tomo II. 

Para una lectora del Sur, un hallazgo de Montealegre es leer a Salomón de la Selva como un autor “equilingüe”. Ello le permite realizar un abordaje transversal de la obra y atender a los aspectos tanto semánticos y formales en el contexto de las experiencias sociales, políticas y culturales del autor. Esa noción como matriz de lectura acecha en varias direcciones: por un lado, atiende a la presencia de “lo nicaragüense” aun en los poemas escritos en inglés; por otro, le permite analizar ciertas continuidades entre los dos poemarios como el tópico de la guerra. Encuentra en ese tópico una continuidad y no una ruptura. Señala que De la Selva expone un itinerario estético en Tropical Town…el cual se cumple en El soldado… 

El contexto de producción de El soldado desconocido como un diario de campaña y su lectura como “un monumento de papel”, en contraposición al de cemento construido por el poder, revela un modo de leer que atiende tanto a los procesos sociales y a la experiencia vital como a las formas que intervienen en la escritura. Esa perspectiva le permite ahondar en el modo de construcción y en las tradiciones literarias que intervienen: la ruptura con el modernismo expresada en la oposición entre los cuentos de hadas y los gases, por ejemplo; la presencia de la tradición de la danza de la muerte deudora de culturas europeas, así como la presencia del helenismo, que anticipa su obra posterior y los diálogos profundos y definitivos con la obra de Rubén Darío. 

Finalmente, es necesario destacar una equiparación un poco temeraria tal vez, pero muy interesante entre Salomón de la Selva y Rubén Darío. Ese parangón se establece entre dos búsquedas. Una de ellas es el cosmopolitismo en Darío mediante el cual el poeta “busca apropiarse para sí y para su lengua de la cultura dominante y con ello consigue ‘democratizar’ para el escritor el estatus aristocrático que solamente podía adquirirse por cuna o sangre, abriendo un espacio denominado como aristocracia intelectual” (464). La otra consiste en el viaje emprendido por Salomón de la Selva quien -según la autora- “busca la apropiación de lo universal en lengua inglesa, para legitimarse como un extranjero, escindido entre su imaginario cultural y sus naciones-lenguas, con una voz alienada por su estatus de emigrante de un país intervenido y con el lenguaje estético de la hegemonía interventora” (464-465). Cierra esa idea de una manera elocuente: “¿cómo ser moderno desde un lugar marginal, intervenido y desde un imaginario de inmigrante hispano? La clave la encuentra en Darío” (474). 

Ese examen no solo ubica a Salomón de la Selva en la tradición dariana, al tiempo que establece la ruptura vanguardista con la estética y el ideal del modernismo, sino que lo coloca como precursor de los latino writers o escritores latinos que en la actualidad residen en Estados Unidos y que luchan por su legitimación. 

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