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  • EFE

Federico García Lorca (1898-1936) realizó apenas dos escalas en Río de Janeiro en su viaje a Suramérica en 1933, pero ha inspirado a algunos de los grandes nombres de las artes brasileñas, como Vinicius de Moraes.

El legado del poeta granadino fue rescatado en la convocatoria de la Academia Brasileña de las Letras, en la que participaron, entre otros, el presidente de la institución, Domicio Proença Filho; el director del Instituto Cervantes de Río de Janeiro, Antonio Maura, y el profesor Manuel Portillo, del Centro de Estudios Brasileños de la Universidad de Salamanca.

En su primera visita, en octubre de 1933, Lorca tocó el puerto de Río en una escala de solo seis horas en su camino hacia Buenos Aires, acompañado del escenógrafo Manuel Fontanals.

A su regreso a España, en marzo de 1934, recaló también en Río y tuvo tiempo apenas para un paseo por la ciudad.

En ambos casos su anfitrión fue el escritor mexicano Alfonso Reyes, entonces embajador de México en Brasil, quien le regaló uno de los primeros ejemplares de su "Oda a Walt Whitman" y un estuche de mariposas tropicales.

De su paso por la ciudad quedó una reseña en el diario "A Noite", que se refirió a los españoles como "figuras muy estimadas de las letras y las artes españolas", recordó hoy Antonio Maura, miembro correspondiente de la Academia Brasileña.

Tras su muerte, en agosto de 1936, la figura de García Lorca comenzó a ser conocida en Brasil de la mano de grandes de las letras brasileñas como Carlos Drummond de Andrade, quien después del asesinato del autor de "Yerma" escribió: "Fusilaron al poeta, pero el poeta continúa. La poesía está viva".

Pero la difusión en el gigante suramericano se retrasó hasta 1944, cuando se estrenó en Río de Janeiro "Bodas de Sangre", entonces "Lorca vuelve a convertirse en un defensor de la libertad y de las clases oprimidas" y la intelectualidad brasileña le reivindica contra el poder autoritario de Getulio Vargas, explicó Maura.

Los poemas en su memoria se multiplican, pero uno de los más emotivos es "Muerte de un pájaro", el réquiem que le dedicó Vinicius de Moraes, quien llegó a definirse como un "hermano" del "poeta-pájaro", como recordó hoy la escritora brasileña Ana María Machado.

La convocatoria rescató también las similitudes entre el poeta español y algunos de los más reconocidos intelectuales brasileños, como la escritora Clarice Lispector y el músico Heitor Villalobos, que estrenó en 1955 la ópera "Yerma".

En "Yerma", Villalobos "respetando el texto de Lorca, realiza una superposición entre las músicas de España y Brasil", apuntó el autor brasileño Marco Lucchesi.

Además de su legado literario, García Lorca es recordado en Brasil con una escultura financiada por un grupo de exiliados españoles, que se instaló en 1968, en plena dictadura brasileña, en Sao Paulo y que fue inaugurada por Pablo Neruda.

"El martirio del poeta fue un asalto de oscuridad: querían matar luz de España", dijo entonces Neruda.

Poco después, la escultura fue destruida por simpatizantes de la dictadura y sus restos quedaron en el ayuntamiento de Sao Paulo hasta que en 1979 volvió a su lugar.

La Jornada Literaria organizada por la Academia Brasileña será correspondida el próximo año con un encuentro en la Universidad de Salamanca dedicado a la escritora brasileña Nélida Piñón.

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