•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Entre los intelectuales nicaragüenses más representativos del siglo diecinueve e inicios del veinte, figuró Solón Argüello Escobar (León, 11 de julio, 1870-México, D.F., 29 de agosto, 1933). Poeta, educador, periodista y revolucionario en México, su obra lírica la ha rescatado Beatriz Gutiérrez Mueller en la obra ––no exenta de rigor filológico–– Antología poética (Puebla, 2017). La mayoría de las composiciones en verso de Argüello los compila y anota Gutiérrez Mueller, adscrita al Instituto de Ciencias Sociales “Alfonso Vélez Pliego”, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.   

Inapreciable servicio literario

Con ello, Beatriz realiza un inapreciable servicio literario que abarca poemas de Solón publicados en la prensa escrita y en otros textos, desconocidos por mí, como los escogidos en el Florilegio de poetas revolucionarios (México, Imprenta de la Secretaría de Gobernación, 1916), reunido por Juan B. Delgado. También ausculta las tres obras de Solón editadas en el país azteca: El grito de las islas (dos veces en 1905), El libro de los símbolos e islas frágiles (1909) y, antes de fallecer su autor, Cosas crueles (1913). No obstante, excluye la prosa, que no es despreciable. 

Genuino decadentista profético

En su extenso estudio preliminar, la chilanga en cuestión acierta en definir a su autor estudiado como un genuino “decadentista profético”, detectando “en sus aspiraciones algo de epicúreo enfermo y adolorido, o un estado neurótico y melancólico en donde el poeta se queja del martirio o de la soledad, el abandono de la mujer o de la musa, y quiere llevarla a su interlocutor a mundos lejanos, a imperios fantásticos”. Además, explota en Solón la veta de la corriente espiritista francesa fundada por Allan Kardec (1804-1869). Yo le agradezco que su estudio preliminar lo haya iniciado con una cita de mi libro León de Nicaragua / Tradiciones y valores de la Atenas nicaragüense (Managua, Fondo Editorial CIRA, 2002). Pero, como solonista desde mi primera visita y estudio a México en 1969   ––año de nacimiento de la investigadora––, lamento que no agote las fuentes de información sobre el leonés naturalizado mexicano.

Ausencia de fuentes básicas

Por ejemplo, desconoce la antología del polígrafo hondureño, radicado en México, Rafael Heliodoro Valle (1891-1979): Índice de la poesía centroamericana (Santiago de Chile, Ediciones Ercilla, 1941), en la que se incluye un poema de Solón Argüello (“Músicas del barrio”). Otras antologías no consultadas por Gutiérrez Mueller fueron las de María Teresa Sánchez (1918-1994): Poesía nicaragüense (Managua, Nuevos Horizontes, 1948, reeditada en 1965) y las mías: Antología general de la poesía nicaragüense: una de 1984 y la otra (muy aumentada) de 1994, ambas lanzadas también en Managua por Distribuidora Cultural. En ellas se leen los poemas de Solón: “En busca del símbolo”, “Y prosiguió en su signo” y “Al ver su aldea”. 

Más aún: cuatro artículos de mi autoría no llegaron a las manos de Beatriz y, por tanto, no se hallan presentes en su bibliografía. El primero se publicó en La Prensa, de Managua, el 22 de octubre de 1972: “Solón Argüello: modernista y revolucionario”. El segundo, una semblanza biobibliográfica del mismo Argüello, se localiza en el primer tomo el Diccionario de autores nicaragüenses (Managua, Biblioteca Nacional Rubén Darío, 1994, pp. 30-31). El tercero aparece en el Diccionario enciclopédico de las letras de América Latina (tomo I, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1995, pp. 329-330), coordinado académicamente por el chileno Nelson Osorio; y el cuarto en Literatura centroamericana / Diccionario de autores (Managua, Fundación Vida, 2001, pp. 202-203).

En dichos artículos refiero importantes datos que ignora Gutiérrez Mueller. Entre ellos, cinco. 1) La fuente del poema leído por Solón, con motivo de la inauguración del Teatro “Porfirio Díaz” en Tepic, estado de Nayarit, la noche del 15 de septiembre de 1907: Adelantos y mejoras materiales / realizados durante la administración / del señor / Gral. Mariano Ruiz […] / 1905-1909 (Tepic, México, Imprenta del Gobierno, 1909, pp. 24-26). 2) La reseña de la revista dirigida por Argüello Tepic literario (núm. 9, enero, 1908, p. 45): prueba, entre otras muchas, reveladoras de que nunca se desvinculó del movimiento cultural de su patria original. 3) La nota biográfica “Solón Argüello” dentro del ensayo “Un apellido en la literatura nacional” (Nuevos Horizontes, Managua, octubre 12 de 1951, pp. 33-34). 4) La crónica de Teodoro Arreaga: “Cómo asesinaron a Santiago Argüello” (Noticiero Gráfico, México, D.F., año VII, 6 de noviembre, 1956, pp. 4). Y 5) La valoración de Argüello por Raimundo Lazo en su Historia de la liter
atura hispanoamericana. El siglo XIX (México, Editorial Porrúa, 1967, p. 255). 

Muerte de un fogueado maderista

No pretendo desmeritar la obra preparada por Gutiérrez Mueller, cuya lectura se disfruta con intelecto d’amore y se rescatan en ella fotografías extraordinarias de Solón. En  la mejor pide armas al gobierno de Francisco J. Madero para combatir a los militares golpistas el 5 de febrero de 1913. No en vano Argüello acumulaba una fogueada experiencia política a favor de Madero, cuyo magnicidio decidió vengar. Tras ser denunciado por una examante, fue capturado por la Policía del usurpador Victoriano Huerta el 26 de agosto de 1913 y, tras un proceso sumarísimo, fusilado en la Penitenciaría de Belén, tres días después. 

Según Arriaga, Solón declaró en el instante de su captura: “Yo he venido a matar al más asesino que habita en este cariñoso México. Lo único que siento es no haberlo matado”. Y en su último momento manifestó a sus verdugos: “Acercadme el reflector: quiero que todos veáis este pecho que tantas veces combatió por la libertad”. Su nombre quedaría inscrito en el Monumento a los Héroes de la Revolución Mexicana. 

Descendientes en Nicaragua

Para concluir, una posdata: de haber consultado La Familia Argüello / De España a Nicaragua (2006) del genealogista Norman Caldera Cardenal, Beatriz Gutiérrez Mueller se habría enterado de los descendientes en Managua de Solón, casado con Rosa Alpina Reyes: Laura y Agenor Argüello Reyes (1902-1962), también poeta y periodista, además de narrador y abuelo de la esposa de Norman: Nora; por tanto, sus tres hijos son tataranietos de Solón Argüello Escobar.   

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus