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La sabiduría popular malentendida, los dimes y diretes y los consejos gratuitos han logrado que des por hecho muchas creencias sobre la alimentación que la ciencia se ha encargado de echar por tierra.

1. Comer fruta tras las comidas principales engorda. FALSO.

Según explica Dayana Gómez, experta y vocal de la Asociación de Dietistas Nutricionistas de Madrid, “lo recomendable es comer tres raciones de fruta al día. Tomarlas antes o después de las comidas no es mejor ni peor, pues el orden da igual”.  

2. La grasa engorda. FALSO.

Los alimentos ricos en grasa como el pescado, el aceite de oliva o la carne de calidad son necesarios, ya que aportan grasas de calidad fundamentales para favorecer el funcionamiento hormonal y ayudan a reparar y mantener estructuras como las membranas celulares, especialmente en el cerebro, los ojos y los nervios, que son tejidos eminentemente grasos, según revela Jesús Domínguez, naturópata y asesor nutricional de Mi Ayuno.

3. El azúcar da energía. VERDADERO.

El asesor nutricional de Mi Ayuno comenta que esta afirmación es cierta pero con matices: es cierto que el azúcar o los azúcares dan energía, ya que se absorben muy rápidamente y aumentan los niveles de glucosa circulante fácilmente, transformable en energía a nivel celular. Lo que sucede es que esta energía se consume rápidamente y en ese momento volvemos a tener sensación de hambre.

Por otro lado, el exceso de glucosa en sangre es tóxico y la glucosa que no se transforma en energía en el momento es llevada por la insulina al hígado para ser transformada en grasa, que se acumula primero en el hígado y luego en los adipocitos. Si este fenómeno se mantiene en el tiempo puede dar lugar a un fenómeno conocido como resistencia a la insulina.

4. Dormir poco ayuda a adelgazar. FALSO.

El funcionamiento del organismo se basa en el equilibrio y una parte fundamental de esa mesura se corresponde a la relación entre sueño y alimentación. Según advierte Carolina Muro, directora de la Unidad de Nutrición de la FIAB: “La cantidad y calidad del sueño son cruciales para tener una vida sana. No solo porque permitirán tener el descanso que el cuerpo necesita, sino porque unos hábitos de sueño adecuados contribuyen a evitar desarreglos hormonales y de conducta que conduzcan a un mayor apetito”.

 

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