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El doctor César Augusto Vargas Norori es un cirujano ortopedista y traumatólogo,  incansable, a tal punto que ha hecho de su trabajo profesional, su hobby preferido, ya que él aprovecha la mayoría de su tiempo no solo para dar atención a sus pacientes, sino también para preparar a las nuevas generaciones de ortopedistas como docente que es.

Su vida la divide entre sus dos amores, Managua, donde nació, y León, donde estudió Medicina. De su infancia en Managua recuerda cuando los domingos su papá lo llevaba junto a sus hermanos a comer  aquel pan dulce con jalea amarilla encima que vendían en el parque central y después se regresaban caminando a casa.

Pero aquella caminata con pan dulce tenía su dosis de sacrificio, ya que para disfrutar  del domingo, tenían que ayudarle el sábado a trabajar fuerte en el taller de enderezado y pintura que tenía su papá. “Eso me parece que fue muy formador para descubrir que no hay que quedarse limitado a un espacio, sino que hay que desarrollarse para crecer”, opina el doctor Vargas.

Estudio Medicina en León, donde también hizo la especialidad como cirujano ortopedista y traumatólogo,  y posteriormente viajó a México donde se desarrolló en el área de cirugía de columna vertebral y cirugía articular.

Actualmente es responsable del programa de entrenamiento de los residentes en el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales, de León, para impulsar la enseñanza de la ortopedia en general en Nicaragua.

De la semana, tres días trabaja dando clases en la UNAN-León  y tres días los pasa en Managua, donde presta sus servicios profesionales en el Hospital Metropolitano Vivian Pellas.  Aquí mismo empezó a desarrollar estudios para la aplicación de ozonoterapia y métodos para la implantación de células desemquimales, o células madres,  derivadas del tejido graso.

¿Qué importancia tiene la ozonoterapia en su especialidad?

La ozonoterapia la empezamos a desarrollar  porque en el hospital  había muchos pacientes con problemas en la columna vertebral que no pueden ser operados y la ozonoterapia es una inyección de gas que se hace al paciente despierto, con una jeringa especial y una técnica de brazo en C, que es un amplificador de imagen que nos permite ver el punto en que estamos trabajando para colocar adecuadamente la aguja e inyectar allí. 

¿Qué casos trata con mayor frecuencia?

Lo más frecuente es el dolor de lumbar bajo, que estadísticamente 8 de cada 10 pacientes van a tener dolor de espalda alguna vez en su vida y de ellos una parte son por compresión de nervios, por hernias y otros por artritis degenerativa de la columna vertebral.

¿Y lo más complejo?

Son los tumores  en la columna vertebral y los pacientes que quedan parapléjicos posteriores a una fractura, lastimosamente al hospital vienen los pacientes  que ya los han tocado un monton de médicos, que se han complicado y llegan para que resolvamos  nosotros, algunos podemos resolverlos exitosamente, en otros lastimosamente ya  no se puede hacer mucho por ellos.

¿Puede mencionar un caso difícil en que se logró el éxito?

Yo siempre digo que gracias a Dios no somos dioses,  sin embargo yo sé que el  señor actúa.  Hay un paciente que tuvo una fractura por una caída de un árbol, vino parapléjico,  no podía caminar, no sentía nada en las piernas,  estuvo ingresado en dos hospitales públicos, vino con nosotros y entonces le planteamos la posibilidad de una cirugía para descomprimir, y tres meses después de la implantación, el paciente anda con un andarivel deambulando y yo digo, ¡ooh!, ¡eso no lo hicimos nosotros!, porque el señor es que el que actúa, es impresionante, esto viene a ser como un milagro, definitivamente.

¿Cuál es su mayor satisfacción?

Ver cómo el paciente se supera, que le va bien después que uno hizo la cirugía, que ya ha  resuelto el problema.

¿Y cuál es su mayor temor?

La complicación más temida para cualquier ortopedista es tener una infección en un reemplazo articular. Eso siempre está ahí, como una amenaza del enemigo, pero el Señor me da evidencias  de que él es el que hace las cosas, por eso siempre, las oraciones antes de la cirugía,  para tener la tranquilidad de que el Señor es el que está haciendo las cosas.

¿Qué consejo da a los jóvenes que empiezan la carrera de Medicina?

Para desarrollarse en la Medicina necesita primero, que le guste el servicio a los demás, segundo, ser perseverantes, aprender todos los días. Para formarse hay que estudiar, leer, leer y leer.

¿Quién es?

César Augusto Vargas Norori
Cirujano, ortopedista, traumatólogo, con su especialización en ozonoterapia y proloterapia. 
Edad: 55 años

80% de las publicaciones de libros e investigaciones sobre Medicina están escritas en inglés, pero el Dr. Vargas empezará a escribir un libro sobre Columna Vertebral en español.

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