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En la transición a la menopausia aparecen una serie de síntomas que en algunas mujeres son leves y en otras resultan mucho más llamativos y acaban condicionando directamente su calidad de vida.

La ginecóloga y coordinadora del IV curso de formación continuada  de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), Laura Baquedano, explica que durante esta etapa aumenta en mayor medida el porcentaje de las relaciones sexuales que resultan mermadas.

De esta manera, el mencionado dolor constituye a su vez el reflejo inhibitorio más potente del deseo y el interés sexual.

Consulta con un especialista

Más de un tercio de la vida de la mujer va a transcurrir en la etapa de la menopausia por lo que cada vez aumenta el número de mujeres que desean saber más acerca de los cambios hormonales que implica este período.

Cuando surgen este tipo de problemas, lo más recomendable es acudir a un especialista para conseguir un remedio para esta situación. Llegados a este punto surge la siguiente pregunta: ¿acudo a un ginecólogo o a un sexólogo?

Baquedano señala que el abordaje de las disfunciones sexuales es siempre multidisciplinar: “El ginecólogo se centra más en trastornos de origen orgánico y el sexólogo realiza una valoración más enfocada a las causas funcionales, a la relación de pareja, a las emociones…”.

En definitiva, el diagnóstico de ambos expertos no son excluyentes, “se trata de visiones complementarias de un problema que suele tener un origen multifactorial”.

Todavía, al día de hoy, este tema resulta tabú para muchas mujeres, pero según considera la doctora, “cada vez hay más que han aprendido a vivir su sexualidad como parte integrante de su salud en general”.

La doctora indica que las mujeres se conciencian poco a poco de la prevención y suelen acudir a los especialistas cuando su calidad de vida se ve alterada.

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