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Los juanetes, también conocidos como ‘hallux valgus’, son prominencias o deformaciones óseas de gran tamaño que se desarrollan en la base del dedo gordo de los pies (articulación metatarsofalángica), donde el calzado produce fricción. Al consultar a la doctora Karla García, médico general, explica que la formación de un juanete se produce a partir del desplazamiento del hueso o del tejido de la articulación del dedo gordo, que fuerza al dedo a doblarse hacia los otros, creando un bulto de hueso que es frecuentemente doloroso en el pie.

A la vez, García expresa que la propia articulación metatarsofalángica puede volverse rígida e irritada, haciendo difícil o imposible el llevar zapatos. Los juanetes también pueden aparecer en la parte exterior del pie, propiamente en el dedo chico, donde se le conoce como “juanete de sastre”. Cabe destacar que este tipo de afectación es mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres.

Causas

De acuerdo con García, aunque los juanetes tienden a aparecer en varios miembros de la misma familia, lo que se hereda en realidad es el tipo de pie y no el juanete. Los padres que padecen mala movilidad del pie pueden pasar el gen del tipo de pie problemático a sus hijos, que a su vez serán propensos a desarrollar juanetes. Otras causas de los juanetes son heridas en el pie, desórdenes neuromusculares o deformidades congénitas. Las personas que sufren de pies planos o arcos del pie bajos igualmente son propensas a desarrollar estos problemas, así como los pacientes artríticos o con enfermedades inflamatorias de las articulaciones. Por su parte, el calzado demasiado apretado o que aprieta unos dedos contra otros es asimismo un factor común, que explica la alta preponderancia del problema entre las mujeres.

Diagnóstico

Para conocer el grado de avance de un juanete y el nivel de desviación del dedo y establecer el diagnóstico adecuado se requiere de una radiografía, pues la gota crónica, artritis reumatoide y trastornos reumáticos pueden ocasionar deformaciones en los pies. Para el tratamiento del dolor se suelen recetar aspirinas, ibuprofeno o medicamentos antinflamatorios no esteroideos, según sea el caso y las condiciones de salud de la persona que lo padece. Otra alternativa es recurrir a la cirugía, la cual se realiza con anestesia local o raquídea y que requiere un mínimo de 6 semanas de recuperación, en las que el dedo no debe sostener peso excesivo.

Recuperación

Durante la rehabilitación, comenta la especialista, se puede utilizar hidroterapia o baños de pies para aliviar el dolor. Así mismo, es recomendable hacer ejercicios como recoger canicas con los dedos, rodar una botella, estirar los pies y dedos, haciendo círculos en ambas direcciones y flexionándolos hacia arriba y hacia abajo. Por otro lado, es importante tener en cuenta que el uso de zapatos más grandes, de piel muy suave o de sandalias abiertas, proporciona gran alivio al pie para que esté más cómodo.

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