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Seguramente has visto que las mamás se colocan una toallita en el hombro para sacar el supuesto cólico del bebé, aquel flujo involuntario que expulsan los recién nacidos tras haber ingerido la leche materna. Y si te has preguntado por qué suele suceder esto, la explicación está en que los bebés durante los primeros seis meses de vida no han madurado completamente todos sus sistemas. Además, a ello hay que sumar que una de las cosas más difíciles que existe en el crecer es el saber tragar o deglutir, según especificaciones brindadas por el pediatra José Enrique Solís.

¿A qué se debe el reflujo?

En los primeros meses, los niños que se alimentan exclusivamente de leche van a experimentar cierta avidez que se traduce en un problema de succión, debido a que cuando los bebés succionan también deglutan aire, lo que provoca que su estómago se llene. En todos los seres humanos hay una especie de “puerta” que se cierra entre el esófago y el estómago; y que evita la expulsión de algún líquido. Sin embargo, en los bebés, esta “puerta” aún no está formada, lo que hace que el niño regrese la leche, a través del esófago.

De acuerdo con el especialista, el reflujo es una condición  transitoria y persiste hasta que el niño desarrolla completamente sus órganos. Sin embargo, algunas veces el reflujo no desaparece y el infante se vuelve propenso a sufrir problemas gastroesofágicos.

El reflujo en los bebés ocurre por una insuficiencia del esófago y estómago, que incluso pueden padecerla hasta los adultos”.  Dr. José Enrique Solís, pediatra.

Mucho cuidado

Y es que, a pesar de que el tema del reflujo no suena tan grave, ocurre que una parte de la leche se va a los bronquios del bebé, originando como resultado enfermedades respiratorias. También, hay un mínimo de niños cuya resolución de este problema llega a ser más tardía, por lo que un descuido podría terminar en una cirugía.

De igual forma, cuando el niño succiona la leche y sufre constantemente de reflujo, las estructuras del esófago se inflaman y lesionan la región, dando como resultado la formación de una hernia. Por ello, el pediatra refiere que los tres primeros meses son fundamentales en la maduración del aparato digestivo del niño. Así, “los padres deben tomar en cuenta la posición del niño al momento de expulsar el reflujo, para ello es ideal semisentar al bebé por cierto periodo de reposo”.

Ahora bien, con respecto a la alimentación, el niño deberá recibir la comida adecuada para su edad, pero de manera fraccionada, es decir, pequeñas porciones o volúmenes de leche a intervalos más seguidos. A partir del quinto mes se puede espesar la leche, ya sea materna o de fórmula con algún cereal precocido y a partir de los 6 meses puede comenzar a consumir las papillas.

 

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