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Alguna vez en la vida, a todas las mujeres se les ha presentado alguna molestia en la vagina que, por pena o temor ocultan, negándose a visitar a un médico para ser revisadas y diagnosticadas adecuadamente. Sensaciones comunes como: comezón intensa y flujos vaginales que varían de color, con consistencias y olores que van acorde a su origen, son algunos de los síntomas que constituyen las llamadas infecciones vaginales o vaginitis, que en otros casos muy particulares pueden venir acompañadas de sensaciones de dolor y ardor al orinar o al sostener relaciones sexuales, según detalla la doctora Karla García.

Causas

García explica que la vagina está protegida por un conjunto de microorganismos, que tienen las funciones de mantener el nivel de acidez adecuado y evitar la colonización de gérmenes patógenos externos. Sin embargo, a veces ocurre que esta defensa natural puede verse alterada por diversas causas, como una higiene íntima excesiva o deficiente, por relaciones sexuales, variaciones hormonales, tratamientos con determinados antibióticos, anticonceptivos, una manipulación inadecuada de la zona que conlleve la migración de bacterias desde el ano hacia la vulva, entre otros.

También, la diabetes puede aumentar la vulnerabilidad a la vaginitis, al igual que toda aquella mujer que padezca de alguna enfermedad que ocasione una inmunidad deficiente. A la vez, la experta refiere que entre los microorganismos que pueblan la vagina de forma natural se encuentra un hongo llamado Candida albicans, cuya proliferación en la flora vaginal también origina una infección denominada vulvovaginitis candidiósica.

Tipos y diagnóstico

De acuerdo con la doctora, las infecciones más frecuentes se pueden clasificar de la siguiente manera: vulvovaginitis, que alberga infecciones conocidas como candidiasis, gardenella y tricomoniasis. Ahora bien, hay otras que son ocasionadas por virus, como el Papiloma Humano y el herpes genital. Otras son de origen bacteriano como la clamidia, gonorrea y micoplasmosis. Por su parte, el diagnóstico adecuado de estas afectaciones se realiza con la revisión médica ginecológica, análisis de la muestra de la secreción vaginal y algunas otras que se corroboran con otro tipo de exámenes como los de sangre.

Tratamiento

Si bien es cierto, las infecciones vaginales por muy benignas que sean deben ser atendidas adecuadamente con fármacos tomados o locales como pomadas para ayudar a disminuir las molestias; aunque hay que tener presente que si no se ataca el problema a tiempo, la infección puede agravarse, sobre todo si se está embarazada. Incluso, algunas infecciones pueden extenderse más allá de la vagina y afectar órganos tan importantes como el corazón o los riñones. Por ello, la doctora aconseja que ante cualquier signo de vaginitis, lo mejor es acudir al ginecólogo para que administre el tratamiento indicado.

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