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¿Y me van a sacar sangre?, es lo primero que preguntan a sus cinco años antes de ir al hospital. Años después, el miedo no va a ser por la vacuna, sino por la visita al ginecólogo, ya sea por la incomodidad física o simplemente por temor a que lo vea un doctor o una doctora.

Es por eso que muchas jóvenes agendan una y otra vez su visita al ginecólogo, aunque, lo más recomendable es que la primera visita sea a partir de los 10 años, comenta el ginecoobstetra José Antonio Delgado.

“Muchas veces los padres no cuentan con las herramientas adecuadas para explicarles a sus hijas los cambios  físicos que tendrán que afrontar y es ahí donde el ginecólogo juega un papel muy importante, porque él  será un guía que explicará a la niña por qué sus  caderas se ensancharán y  cómo debe estar preparada para su primera menstruación”, comenta Delgado.

Es durante esta cita que es misión del especialista ganarse la confianza de su paciente, tratando en todo momento de romper el hielo y explicándole de manera sencilla  los cambios que experimentará, además que en este encuentro no habrá exploración física, a no ser que lo amerite. 

El especialista detalla que esta primera plática es muy importante para que las niñas se vayan familiarizando con el especialista y no tengan miedo a contarle lo que sienten. Ya después, cuando la joven tenga su primera menstruación es recomendable una segunda consulta, para explicarle acerca de su ciclo y el uso de las toallas sanitarias.

Trabajo en conjunto

Así, de plática en plática, las jóvenes dejarán de ver al ginecólogo como un extraño, aunque también es necesaria la colaboración de los padres, puesto que, como es natural, ellas preferirán que los atienda alguien de su mismo sexo. “Pero lo que deben entender es que aquí no es cuestión de que si es hombre o mujer, ya que el especialista tiene que ser visto como el profesional que es, ético y muy estudiado”,  indica Delgado. Debe ser una regla que la tercera plática sea paralela con la primera experiencia sexual, para que las jóvenes comprendan cuáles son los métodos anticonceptivos que les convienen, asimismo para que comprendan la responsabilidad que asumirán y los riesgos que existen, así como las enfermedades de transmisión sexual.

Ya después, el especialista recomienda visitar al especialista al menos una vez al año, para evitar o  detectar enfermedades que hasta pueden ser mortales. También es necesario no ocultar información al ginecólogo, pues él o ella no está interesado de los pormenores de su intimidad, sino en su salud. 

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