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El primer mandamiento de la nutrición es “no te saltarás el desayuno” y varios estudios defienden esta advertencia debido a que lejos de ganar peso, el primer bocado del día ayuda a que el metabolismo se active y comience a quemar grasas, además de que aporta energías para afrontar la jornada. 

Pese a que todos los nutricionistas ya han hablado una y mil veces acerca de los beneficios del desayuno, la gente parece no entender, pues casi el 30% de la población sale de su casa sin desayunar. Prefieren, por ejemplo, tomarse un café en sus lugares de trabajo, de acuerdo con la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición.  Iniciar el día con el estómago vacío supone una tremenda bajada de energía, un pobre rendimiento intelectual, cansancio y mal humor. Por si esto fuera poco, el cerebro es el que se esfuerza más para sentirse lleno debido a que necesita al menos el 20% de la energía total para funcionar con normalidad, de ahí que quien no desayuna dice sentirse aturdido y con dolor de cabeza, puesto que sin nutrientes no puede rendir de modo adecuado en las actividades  que realice en las mañanas. 

Con respecto a la relación entre el aumento de peso y los hábitos alimenticios a primera hora, se llegó a la conclusión que la ingesta diaria de desayuno contribuye a prevenir la obesidad. “Los adultos y adolescentes que no desayunan o que lo hacen de forma deficiente pueden ser candidatos, por un desorden en la distribución de las calorías totales de la dieta, a un desajuste energético que los conduzca a la obesidad”, según Coral Calvo, profesora española de nutrición y dietética.

Esta defensora del desayuno agrega: “Cuando no hacemos esta primera comida del día, nos privamos de una fuente de energía que necesitamos para realizar las actividades diarias. Ante esta situación, el organismo busca fuentes alternativas de energía, usando nuestra propia masa muscular. Esto conduce a una pérdida de tejido muscular que a medio y largo plazo hace que nuestro metabolismo basal (el valor mínimo de energía necesaria para que una célula subsista) descienda, lo que implica quemar menos calorías”.

Sin embargo, hay que tomar en consideración que hay alimentos que están en la lista negra del desayuno, porque no todo lo que se mete a la boca puede ser bueno, como los azúcares en grandes cantidades o las mermeladas. Al contrario, una dieta ideal a esta hora del día sería una pieza de fruta (preferiblemente entera y no en zumo para aprovechar la fibra y los nutrientes de la piel), proteínas bajas en grasas como queso fresco o pechuga de pollo. 

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