Rosmalia Ann González
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La clave no es salir a correr kilómetros tras kilómetros, pasar horas en el gimnasio o levantar pesadas barras; el secreto está en hacer bien los ejercicios. Aquí las principales equivocaciones de quienes se entrenan:

Hacerlo justo después de comer
Un clásico después de hacerlo, el organismo comienza a hacer la digestión y destina gran parte de su energía en ese proceso. Por eso, lo mejor es invertir el orden, nada en el estómago y algo en el cuerpo. Aunque para eso deberá esperar al menos unas tres horas. 

Ejercicio en ayunas 
Luego está lo contrario, entrenar sin haberle echado nada de gasolina al cuerpo. "Sin nada en el estómago, el agotamiento llegará antes debido a que no existen reservas de glucógeno en tu organismo (se gastaron durante el sueño). Además, mucha gente piensa que entrenando en ayunas, el cuerpo quemará más grasa, lo cual es más una mentira que una evidencia científica", de acuerdo con el sitio Mujerhoy.

Entrenar sin recuperarse de una lesión 
Para un deportista, la lesión es lo peor que le puede pasar. La impaciencia puede llevarlo a ejercitar antes de tiempo, corriendo el riesgo de una recaída. Por ello, lo mejor es consultar con el médico y no volver a dar el 100% hasta que el dolor haya desaparecido por completo. No hay que andar a prisa, de todos modos el gimnasio siempre lo estará esperando. 

Hacer un ejercicio que no había practicado nunca
No es que hacer un nuevo ejercicio sea malo, lo malo es hacerlo sin supervisión. "Antes de cualquier innovación consulta a tu entrenador personal, fisioterapeuta o tu médico para saber cuáles son los pros y los contras de esa actividad y cómo se realiza correctamente. Por ejemplo, todos sabemos correr, pero nunca está de más saber qué tipo de pisada tenemos, la superficie dónde nos vamos a entrenar, nuestra condición física, lesiones, etc.", detalla el sitio MujerHoy. 

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