Paula Andrea Arce de Chamorro
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En otras ocasiones he comentado que el desayuno es uno de los tiempos más importantes del día, para mí es vital. Estudios recientes mencionan que omitir el desayuno no es causante de obesidad, como se creía anteriormente,  sin embargo, lo que observo en mi consulta es diferente.

Omitir el desayuno o comer  “cualquier cosa” genera mayor desorden de ingesta a lo largo del día, menos selectividad en lo que escogemos para comer y más hambre y necesidad de azúcares, galletas, repostería  y carbohidratos en la tarde y la noche.

Cada tiempo de comida debe aportarnos nutrientes de calidad que permitan a nuestro cuerpo realizar sus distintas funciones.

Los desayunos pueden ser de diferentes tipos, según los gustos de las personas, algunos los prefieren salados, dulces, livianos, muy “nicas” o más bien americanos. Lo que debemos recordar es que cada tiempo de comida debe aportarnos nutrientes de calidad que permitan a nuestro cuerpo realizar sus distintas funciones, es por esto que verificar la calidad de lo que comemos es muy importante.

Les sugiero opciones para todos los gustos:

DESAYUNO REFRESCANTE

Toma 1 ½ taza de frutas de tu preferencia,  agrega ½ a 1  taza de yogurt natural bajo en grasa (excelente fuente de proteína y calcio) luego toma 4 a 6 cucharadas de granola (fibra , semillas y carbohidratos de absorción lenta), y adiciona una cucharada de miel (fuente de complejo B, y antioxidantes).

CEREALES

Toma 1 manzana o 1 taza de frutas para acompañar. Sirve 1 taza de leche baja en grasa, leche de almendra, soya o arroz con 1 taza de algún cereal que sea realmente nutritivo, los cereales bajos en calorías no son muy nutritivos, te sugiero consumir  aquellos que tienen entre 180 y 240 calorías y que tienen alta cantidad de fibra (más de 5 gramos por porción), muchos de estos tienen almendras, semillas, pasas, avena, allbran y otro tipo de cereales de grano entero que dan sensación de plenitud, favorecen el funcionamiento intestinal y además ayudan a controlar los niveles de colesterol, triglicéridos y algunos los de azúcar en sangre.

SANDWICH

Consigue un pan integral pesado (verifica la cantidad de fibra que tiene), usa mostaza, mayonesa baja en grasa o un poco de mantequilla para untarle y adiciona algún jamón magro de pollo o pavo, queso bajo en grasa o mozarella y no olvides la lechuga, tomate o pepino. También puedes prepararlo con una capa de frijoles molidos, queso, rodajas de tomate y aguacate. Si lo haces con huevo revuelto, queso y tomate picado lo disfrutarás en grande.

TÍPICO

Combina ½ a 1 taza de gallopinto preparado con grasa saludable en poca cantidad, 1 tortilla de maíz natural y alguna proteína como:  2 onzas de queso, una o dos salchichas de pollo o pavo a la plancha o cocidas o un huevo revuelto con cebolla, chiltoma, tomate. Controla la cantidad de grasa en la preparación.

Escoge la opción que más te gusta o combínalas para variar. Comienza el día con un rico y nutritivo desayuno.

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