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El doctor Nery Olivas Castro tiene 30 años de experiencia en el campo de la medicina y como internista ha trabajado en los hospitales Bautista, Central Managua, Salud Integral, Manolo Morales y Metropolitano Vivian Pellas, en el cual formó parte del grupo de galenos fundadores.

Después de graduarse como médico general en la universidad  de León en 1985, tuvo a su cargo la dirección del hospital de Wiwilí, Nueva Segovia,  durante lo más álgido de la guerra que libraban los contras y el gobierno sandinista de aquella época. Allí atendía soldados heridos y a la población civil afectada por la guerra. Pero los casos que más le llegaban  eran los de personas adultas y ancianos con enfermedades crónicas y fue allí donde se dio cuenta de la necesidad de más médicos para atenderlos. Así que eso lo motivó a especializarse en Medicina Interna, subespecialización  que estudió en el hospital Manolo Morales, cuando regresó de aquella dura experiencia.

Pero su deseo de superación lo estimuló a estudiar un diplomado de toxicología en la Universidad Americana (UAM) en Mangua y a viajar todos los años a recibir los cursos de actualización en diabetes e hipertensión, que realiza la Universidad del Sur de California, la Universidad Nacional Autónoma de México y a todo congreso que se realiza en el continente, por eso atinó bien al ponerle a su clínica Centro de Especialistas Médicos Actualizados, donde trabaja junto con un grupo de colegas de otras disciplinas.

¿Qué es lo más difícil de estudiar medicina?

Lo mas difícil es que hay que dedicarse de vida, alma y corazón, hay que entregarse de lleno, o sea, no da tiempo para otras actividades, el estudiante tiene que pasar estudiando día y noche, cuando ya comienza a tener vida hospitalaria, a atender pacientes en el hospital, es peor, porque tenés que trabajar y estudiar, revisando a los pacientes, atenderlos con amabilidad, cariño y, sobre todo, con conocimiento.

¿Qué profesión jamás habría estudiado?

No me hubiera gustado ser forense. Como vengo de un pueblo con una cultura… no sé,  incluso le tengo miedo a los muertos todavía, me parece que me van a asustar, no sé, primero el respeto que uno le tiene al cadáver de la persona fallecida y después  cierto temor de manipular el cadáver al tocarlo, me parece como que uno está profanando, que está tocando algo que es santo, que es sagrado, pero tiene que hacerlo en función de aprender.

¿Hay déficit de internistas en Nicaragua?

Hacen falta, tenemos la Asociación Nicaragüense de Medicina Interna, de la cual he sido vicepresidente en dos ocasiones, allí están organizados unos 300 especialistas en Medicina Interna, pero en todo el país hay unos 600. Sería bueno que nuestro país tuviera tal vez unos 2 mil médicos internistas, o sea nos faltan 3 cuartas partes.

Además de los muertos, ¿a qué le tiene miedo?

A las serpientes venenosas, pero las enfrento, hasta las he agarrado. Una vez casi me desmayé cuando agarré un cascabel muerto que me lo llevaron al hospital para identificar qué tipo de serpiente era, la llevaron en un saco, era grande y cuando la sacaron y toco la piel de la culebra sentí que el cuerpo se me aflojó y casi me desmayé, tuve que agarrarme.

¿Cuál es su fuerte en esta clínica?

Por lo general atiendo enfermedades difíciles de diagnosticar y de tratar, enfermedades crónicas de adultos, porque hay que recordar que la Medicina Interna es la especialidad que atiende a los adultos, enfermedades del corazón, la presión, el azúcar o diabetes, enfermedades renales, reumatismo, gastrointestinales, neurológicas, pero ahorita lo que afecta a la población es el problema cardiovascular y de diabetes, que son las principales causas de muerte.

Descríbase con tres adjetivos.

Lo más importante para mí es la sinceridad, la honestidad y el respeto a los demás.

Su  refrán preferido

Prefiero proverbios de la Biblia, el que dice: “No desees a otro lo que no quieres para ti”.

¿Su mayor satisfacción?

Poderme  entregar a la gente, a mis pacientes, con todo mi tiempo, mi cariño, con mis conocimientos, eso es lo mejor.  

¿Cuál es su hobby preferido?

Me gusta mucho la música, las baladas en inglés, me gustan las fiestas, pero no bailo, solo llego a escuchar  y a ver bailar a los demás, a veces me hacen bailar pero hago el ridículo, mejor no.

DATOS

Nery Olivas Castro

Lugar de nacimiento: San Sebastián de Yalí, Jinotega.
EDAD: 52 años.
PROFESIÓN: médico internista.
ESTADO CIVIL: CASADO, 4 hijos.

Miembro del comité científico de la Asociación Nicaragüense de Médicos Internistas.
Paraguay: es el único país de Latinoamérica que le falta para conocer.

 

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