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La ciencia nos ha dado una cachetada demostrando que toda la vida nos hemos aplicado mal el antitranspirante. Ahora resulta que el mejor momento para hacerlo no es en la mañana, sino más bien antes de dormir para obtener mejores resultados, así lo demuestra la Sociedad Internacional contra la Hiperhidrosis, encargada de darle una solución a la sudoración excesiva.

A esta conclusión también llegó la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) hace dos años: “El antitranspirante se tiene que utilizar por la noche, con la axila seca y pensando que uno se pone una cosa para no sudar al día siguiente. Y, por la mañana, aplicar los desodorantes como un cosmético para oler mejor y evitar la descomposición del sudor”, detalla esta autoridad, cuya aclaración no tuvo mayor eco hasta que apareció el anterior, que hizo estallar las Redes Sociales en estos días.

Y es que la mayoría ha quedado con el ojo cuadrado con esta noticia a pesar que no había forma de saberlo, ya que a diferencia de los champús o cualquier producto de aseo personal, por ningún lado de las etiquetas de los antitranspirantes hacen referencia a ello, es por ello que lo más racional de utilizarlo ha sido por la mañana, al iniciar las actividades diarias. 

“Al dormir confluyen dos circunstancias: la producción de sudor baja a su mínimo y la axila está completamente seca, algo casi imposible después de la ducha, ya que la piel siempre queda ligeramente húmeda”, explica la dermatóloga Vanessa Giraldo.

No es lo mismo

Es así que el producto tiene ocho horas para actuar sobre aquellos malos  olores producidos por la transpiración, ya que precisamente la función del antitranspirante ayuda a disminuir la producción de sudor, mientras que el desodorante sirve para disfrazar el olor o eliminar las bacterias que lo causan. 

Los desodorantes tienen un efecto más superficial con 12 horas de duración, en cambio los resultados de los antintranspirantes son más duraderos, teniendo hasta tres o cuatro días de gracia, es por eso que muchos expertos dicen que no  debe utilizarse a diario. 

Los antitranspirantes se diferencian de los desodorantes, porque no tienen olor, ya que su función no es la de perfumar, además que se puede usar en varias partes del cuerpo, mientras que su rival solo se limita a las axilas y los pies. De ahí que muchos dermatólogos recomiendan utilizar los antitranspirantes para terminar con las bacterias que causan los malos olores.

Estos productos están hechos de sales de aluminio, que forman cristales que bloquean parte de los poros evitando así que salga el mal olor, entonces, si lo aplicamos por la mañana, estas sales no tienen el tiempo para llegar a la glándulas sudoríparas y bloquear la sudoración.  Hay que tomar en cuenta también que la temperatura  corporal disminuye por la noche, las glándulas sudoríparas tienen menos actividad y la piel está más receptiva. 

Pero no solo basta con usar el antitranspirante por la noche, también es necesario frotar la axila con una toalla limpia y seca para retirar la humedad y que actúe  sin problemas. 

  • 150 litros suda promedio una persona al mes. 
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