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Estás en la oficina o esperando en la clínica a que te atiendan ¿Cuál es la acción  casi automática que hacés al sentarse? Por supuesto, cruzar una pierna por encima de la otra y al rato, por el mismo cansancio cambiar la posición apoyándote con la otra pierna. Ya sea por identidad o simplemente por costumbre, este hábito arraigado que parece inofensivo tiene sus consecuencias, aunque parezca un tanto extraño.

Psicológicamente está demostrado que la persona que cruza las piernas experimenta una falsa sensación de bienestar, que le hace repetir este movimiento una y otra vez, pese a que al estar sentados de esta manera la musculatura de la zona se relaja y el grupo muscular que debería estar contraído para protegerla no acta de forma adecuada.

Las personas que se sientan con las piernas cruzadas por más de tres horas al día tienen más probabilidad de echar los hombros hacia delante y tener mala postura.

En Estados Unidos, desde 1999 se tomó en “serio” esto de cruzar las piernas, al lanzar una campaña publicitaria en la que una empresa de suplementos diabéticos animaba a la gente a estar saludable manteniendo sus piernas sin cruzar todo un día, aunque parece que nadie le tomó mucha importancia, porque son pocas las mujeres que prefieren tener sus piernas al sentarse a la misma distancia del suelo.

Entumecimiento

Para entender el porqué de esta campaña debemos detenernos en los efectos que tiene en las piernas o los pies, lo que provoca que al cruzar las piernas durante mucho tiempo se ejerza presión sobre el nervio peroneo situado detrás de la rodilla, lo que hace que tengas esa sensación de cosquilleo o adormecimiento, aunque sea de manera temporal.

Otro de los inconvenientes que tiene esta postura tiene que ver con la higiene postural, ya que al cruzar las piernas lo que hacemos es cargar todo el peso de un cuerpo a un solo lado, obligando a la columna a adaptarse a esta nueva distribución del peso, y con ello a permanecer forzada y luchando por aguantar con una carga mal distribuida.

El cruce de las piernas también está estrechamente relacionado con la presión sanguínea, ya que es por ahí que pasan algunas de las arterias más importantes del cuerpo, responsables de suministrar el riego sanguíneo en esta zona y una de los señales de esta indisposición son las várices.

Los médicos han compartido diversas explicaciones del por qué cruzar las piernas puede aumentar la presión, uno de ellos es el  publicado por la BBC en Español, donde se indica que “la acción de poner una rodilla sobre la otra envía sangre de las piernas hacia el tórax, lo que resulta en más sangre bombeada desde el corazón, aumentando la presión”, otra se debe a que como las articulaciones no se mueven, la resistencia de la sangre que pasa por los vasos incrementa, quizás esto  explica el porqué no se produce el mismo efecto cuando cruzamos las piernas a la altura de los tobillos.

Entonces ¿cuál sería la solución? Ya la sabés. Lo esencial de todo es que tengamos presente que lo principal es adoptar una postura adecuada a la hora de sentarnos, dejando a un lado las costumbres que nos producen dolores y colocando la pierna recta contra el respaldo de la silla para así descansar la espalda y aliviarla de tensiones, mientras mantenemos las piernas apoyadas en el suelo de forma relajada.

 

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