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El éxito del método Pilates seguramente ha ido más allá de lo imaginado por su propio autor, Joseph Pilates. Hoy en día millones de hombres y mujeres han llevado el Pilates más allá del gimnasio y aplican el método a muchos otros aspectos de la vida diaria, como por ejemplo en el trabajo para evitar las tensiones, señala el instructor personal Moisés Gutiérrez, quien a la vez puntualiza que los beneficios que se obtienen con esta disciplina son múltiples, tales como: una mejor postura al estar sentado, desarrollo de los abdominales, mayor flexibilidad muscular y sobre todo, una reducción considerable del estrés. 

Desde el punto de vista del entrenador, no hay excusas que valgan para que evités la práctica de pilates, porque estos ejercicios son uno de los más fáciles de realizar, aunque eso sí, requieren de esfuerzo y concentración, dice Gutiérrez. Pero en el caso de que te encontrés sentada en la oficina, hay 5 tipos de movimientos que podés ejecutar para que armonicés tu cuerpo de forma que vas a conseguir sentirte mejor con vos misma.

Respiración central

Uno de los conceptos esenciales del método pilates es el centro del cuerpo. Para ello, formá un triángulo con las manos, colocando los pulgares sobre el ombligo. La zona que queda entre las manos es la que se considera como el centro del cuerpo. A continuación, inspirá e hinchá tu torso, como si fuera un balón, pero utilizando los músculos del estómago e intentando que éste sobresalga lo menos posible. Al expirar, presioná el aire fuera del estómago y del torso, concentrándote mentalmente en dirigir el estómago hacia atrás, en dirección a la columna vertebral.

Barbilla
De pie o sentada, tratá de alejar tus hombros lo más posible de las orejas. Después, incliná la barbilla poco a poco hacia abajo, en dirección al pecho, como si estuvieras sosteniendo con ella una naranja o una pelota de tenis, de modo que sintás cómo se estiran el cuello y la columna vertebral. Hay que repetir este ejercicio varias veces sin subir los hombros a la posición normal. El efecto: un alivio casi inmediato de la tensión y del estrés.

Cuello
Tenés que colocarte mirando fijamente hacia delante. Incliná la oreja derecha hacia el hombro pero intentando al mismo tiempo no elevar el hombro contrario. Una vez que hayás inclinado la cabeza al lado derecho, colocá tu mano derecha justo por encima de la oreja izquierda y empezás a tirar ligeramente de ella, como si quisieras acercar la oreja derecha un poco más al hombro. Lo que vas a sentir es una disminución de la tensión. Después solo repetí al lado contrario.

Hombros
Colocate erguida concentrándote mentalmente en tu centro corporal. Mové los hombros en círculos, hacia delante, hacia arriba, hacia abajo y hacia atrás en el sentido del reloj y al menos 5 veces. Luego volvé a repetir la dinámica solo que en dirección contraria.

Tobillos
Si sos de las que por tu trabajo te toca estar sentada frente a un ordenador, este ejercicio es ideal para que fomentés la circulación sanguínea en los pies. Estando sentada, cruzá una pierna sobre la otra y empezá a mover los dedos de los pies de la pierna situada encima lo más que se pueda hacia afuera y arriba, y de vuelta hacia atrás y abajo hasta que sintás unos tirones en tu pantorrilla. Repetí el ejercicio 10 veces y pasás a la otra pierna.

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