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Óscar Alejandro Guido Rodríguez es un joven médico que confiesa estar enamorado de su profesión. No le importan los desvelos ni la saturación en la sala de emergencia en esta temporada de brotes de neumonía, dengue, chikungunya o cualquier otra enfermedad, pues su prioridad es darles respuestas a sus pacientes. 

Es un managua ciento por ciento y nos cuenta en esta entrevista cómo siendo hijo de maestros optó por la medicina. También habla de sus proyectos y proyecciones a corto y largo plazo.

¿Cómo se define Oscar Guido Rodríguez?

Soy un soñador y tengo la fe en Dios de que un día todas las metas que me he trazado van a ser materializadas.

¿En qué momento de su vida decidió que la medicina era lo suyo?

Desde que estaba en primaria, ser médico siempre fue  mi sueño.

¿Qué tan difícil es dedicarse a esta profesión que demanda mucha dedicación?

Cuando amas lo que haces nada es difícil, cuanto más pacientes miro más niños logro ayudar. El pediatra no solo hace feliz a los niños, sino a los padres, hermanos, abuelas y tías. Todo gira alrededor de los pequeños. La influencia de los salesianos de servir a la juventud creo que marcó mi vida.

¿Por qué optó por especializarse en pediatría?

Yo crecí con niños alrededor. Mi madre tiene un colegio de preescolar y primaria, de ahí la afinidad. Además, los niños no son responsables de sus enfermedades. Atender a un adulto en estado de ebriedad que se cayó de una moto a las 3:00 de la mañana, en una emergencia, no considero que sea más prioritario que ver a un niño de 2 meses con una neumonía muy grave.

¿Cómo ha sido la experiencia con los niños?

De los niños se aprende diario, son sinceros, son ingeniosos, son tiernos. Ganarse la confianza de un niño es un reto; ellos miran a través del alma.

¿Algún caso en particular que lo haya marcado?

La reacción de los padres de una niña que falleció en la terapia intensiva, tenía una malformación congénita del corazón, la habían operado y falleció 16 días después de la operación. Ellos a los 5 minutos de darles la información me escribieron un mensaje que decía: GRACIAS Y QUE DIOS LO BENDIGA,  SABEMOS QUE HIZO LO IMPOSIBLE POR NUESTRA HIJA. Eso me motiva a siempre dar todo por mis pacientes.

¿Qué es lo más difícil a lo que puede enfrentarse un pediatra?

La carencia de recursos para complementar tratamiento y medios diagnósticos que no los cubre la lista básica de medicamentos.

¿Qué planes tiene para futuro? 

Tener mi propio bebé, el colmo de un pediatra es no tener tu propio bebé, porque nosotros amamos a nuestros pacientitos como nuestros hijos… pero me imagino que es muy diferente.

¿Cuáles son sus pasatiempos favoritos?

Creo que es herencia de mis padres, que son docentes. Me encanta compartir a las nuevas generaciones mis conocimientos y experiencias.

  • 33 años tiene el doctor Oscar Guido Rodríguez.
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