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Los olores cobran un nuevo sentido cuando los niveles de tensión y estrés llegan a alcanzar tu rutina, aunque como todos sabemos, es prácticamente imposible  llevar una vida relajada, existen algunas técnicas de relajación que te permiten salir adelante, ayudándote en la búsqueda del equilibrio personal.

Una de las formas de relajación más deliciosas que conocemos es la aromaterapia, término proveniente del griego “aroma” y therapeia, “curación”, una rama especializada de la medicina alternativa que utiliza extractos vegetales concentrados llamados aceites esenciales para mejorar la salud física y mental.

Los aceites esenciales de diferentes plantas han sido usados para propósitos terapéuticos desde tiempos milenarios. Chinos, hindúes, egipcios, griegos y romanos usaron los aceites esenciales en cosméticos, perfumes y medicinas.

En los últimos tiempos estos aceites esenciales pueden aplicarse en la piel, inhalarse o ingerirse dependiendo de la naturaleza de la patología y la prescripción facultativa e incluso, con ellos podés potenciar el efecto de otros tratamientos, alcanzar un estado de relajación, olvidar la tensión o ayudar a un sinnúmero de fines. 

Uno de los descubrimientos más fascinantes respecto a las bondades de utilizar aceites esenciales es el hecho que la aromaterapia es efectiva porque ejerce su función directamente en la amígdala, centro emocional del cerebro, teniendo consecuencias importantes, puesto que la parte pensante del cerebro no puede inhibir los efectos de los olores, por lo que los siente instantáneamente, de acuerdo con el doctor Mehmet Oz, profesor de cirugía del Centro Médico de la Universidad de Columbia en la Ciudad de Nueva York. 

El método más básico para la administración de la aromaterapia es la inhalación. Esto puede realizarse mediante la aplicación de  los aceites esenciales en un pañuelo, inhalándolo suavemente. También podés usar difusores y, para ello, se añaden unas pocas gotas del aceite seleccionados en la parte superior de un difusor. El calor provoca que el aroma llene toda la habitación. Estas técnicas se aconsejan para el tratamiento respiratorio y condiciones de la piel. Otra de las maneras es a través de los masajes, diluyendo en una loción o aceite vegetal antes de ser aplicados a la piel para evitar una reacción alérgica.

Antes de usarlos, debés estar consciente que gran parte de los aceites esenciales no pueden aplicarse en su estado puro directamente sobre la piel, ya que son altamente concentrados y pueden provocarte quemaduras, a la vez que antes de su aplicación tenés  que diluirlos en otros aceites, conocidos como aceites base o en agua.

Clasificación

Una vez que hayás tomado estas consideraciones, debés elegir el aroma de acuerdo a lo que querrás conseguir. Por ejemplo la vainilla es utilizada para estabilizar las presiones sanguíneas y los ritmos cardíacos. Podés probar poniendo unas gotas de extracto de vainilla en tu pañuelo y llevándolo con vos a lo largo del día. 

La menta o el jazmín son útiles porque te permiten sentirte más despierto, aunque debés tener cuidado, aunque estos olores son placenteros, actúan como irritantes leves y el efecto es similar a oler sales. Para sentir sus efectos podés rociar unas gotitas de aceite en un difusor de aromas para velas, o diluí dos gotas en una cucharadita de aceite de aguacate o de almendras y luego frotalo en el dorso de la mano.

La manzana verde es utilizado para disminuir la intensidad y la duración de una migraña y puede tener un efecto similar en el dolor articular. Para ver sus resultados podés  consumir una manzana verde entre las comidas o bañarse en sales de baño con esta esencia. 

  • 4,500 a.c. año en que ya se utilizaban los aceites como aromaterapia. 
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