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El cuento de la bella durmiente se traslada a la vida real a causa de un trastornos de sueño conocido como hipersomnia, donde la persona que lo padece empezará a sentir más sueño de lo que debería, es decir, aunque duerma ocho horas, seguirá sintiendo sueño. 

La hipersomnia se caracteriza por la somnolencia excesiva durante el día o la necesidad de largos períodos de sueño por la noche, y está relacionada con las dificultades para despertar. Se conoce que lo padece el 6% de la población, pero que al no ser bien diagnosticada suele atribuirse a problemas de estrés, depresión o ansiedad.

“En la mayoría de los casos, no tienen dificultad para conciliar el sueño; este es continuo, pero no es reparador. Sin embargo, suelen tener problemas al levantarse y sentirse confusos e irritables”, aseguran fuentes de la Asociación Española de Narcolepsias e Hipersomnias Centrales (AEN) a la BBC. 

Las causas de la hipersomnia se identifican por lesiones cerebrales, trastornos como depresión, aunque también puede constituir a la narcolepsia (deseo irresistible de dormir o sucesivos ataques de sueño), apnea del sueño (pausas prolongadas al dormir) o síndrome de las piernas inquietas (impulso incontrolable de moverse y andar cuando se está descansando). Otros síntomas pueden incluir ansiedad, falta de energía, pensamientos lentos y dificultad para memorizar.

La hipersomnia está clasificada en cuatro. Está la recurrente, que solo se conocen 200 casos y se da entre 1 y 100 veces al año, la primaria, que presenta somnolencia excesiva, constante y diaria durante al menos tres meses. El sueño nocturno se prolonga durante unas 12-14 horas. La hipersomnia idiopática, cuyo sueño dura entre 6 y 10 horas, y el sueño insuficiente inducido por el comportamiento, derivada de comportamientos que impiden alcanzar la cantidad de sueño necesario para mantener un adecuado nivel de vigilia y alerta.

Aunque parezcan similares, la hipersomnia y la fatiga no comparten los mismos síntomas. Esta última  se refiere a una sensación de agotamiento y falta de energía que no se alivia durmiendo, sin embargo, el sueño excesivo y la imposibilidad de permanecer despierto no están relacionados con la fatiga. 

Como es de esperarse, este trastorno del sueño puede interferir en las relaciones e impedir que se disfrute de ciertas actividades, además puede hacer que sea un desafío cumplir con responsabilidades familiares y laborales. 

En cuanto a los tratamientos, los expertos recomiendan bajar de peso, tratar de asimilar una postura de costado al dormir y limitar el consumo del alcohol y el tabaco, tomando en cuenta que no existen medicaciones específicas, solamente se hace referencia al uso de una máscara nasal que evita las interrupciones nocturnas. 

  • 4 clasificaciones tiene la hipersomnia.
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