María Joaquina Sánchez
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Mientras te ejercitás, podés poner en práctica una doble función para bajar de peso de forma más rápida. Esta nueva alternativa llamada la dieta del agua, tan solo requiere de que te hidratés mientras realizás tus entrenamientos, que como es de suponerse todos los hacen porque es el mismo organismo quien lo pide para poder seguir adelante en las rutinas.

Según se explica en el sitio web Estilo de vida, la dieta del agua es famosa porque ayuda a que con el tiempo se luzca una mejor figura, por lo tanto es una opción natural muy eficaz para decir adiós a esos kilitos de más. Esta dieta implica tomar mucha más agua de la que se toma durante los entrenamientos, de forma que te mantiene más llena y más hidratada. Entre los beneficios, hay que citar que hace que la piel se vea más radiante, te baja de peso sin que tengás que hacer mucho esfuerzo, ayuda a reducir el estreñimiento, disminuye los dolores de cabeza y controla más la sensación de hambre.

¿En qué consiste?

Esta dieta no solo se trata de tomar agua por pocos días. Es obvio que si solo tomás agua vas a bajar de peso, porque no vas a estar consumiendo ninguna caloría, aunque eso sí, te podrías desnutrir fácilmente. El chiste de la dieta es aumentar el consumo de agua para controlar el hambre (muchas veces la sed se confunde con hambre). La ingesta de agua, le da al cuerpo una sensación de satisfacción y lo mantiene hidratado correctamente. Ahora bien, si se toma mucha agua, es normal que tu organismo te motive a visitar el baño más seguido.

A pesar de que es una dieta fácil de seguir, los resultados no se van a ver inmediatamente. Tenés que esperar mínimo dos semanas para ver realmente los beneficios. El menú a seguir para que llevés el control de tu dieta es el siguiente: en la mañana, al despertar, tomá un vaso grande de agua para recuperar el agua que tu cuerpo perdió durante la noche al transpirar y sudar. Agregá una rodaja de limón o el jugo de medio limón para dar más sabor.

Antes de desayunar, tomá un vaso con agua junto a un desayuno completo, bajo en grasas saturadas y azúcares. Para el almuerzo, tomá un vaso con agua 15 minutos antes de empezar tu comida. En la cena, tomá tu vaso con agua antes de comer como en todas las comidas principales y acompañá preferiblemente tu cena con un vaso de leche light. Por último, antes de dormir, tomate un vaso pequeño con agua.

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