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A estas fechas, los pacientes de la doctora Ligia González Navarro todavía llegan a dejarle regalos de Navidad. Es una de las especialistas más queridas en el hospital Solidaridad quien quiso estudiar pediatría, pero por una decisión administrativa tuvo que optar por oftalmología, destino del cual está muy satisfecha. 

¿Se Podría considerar al ojo como la parte más delicada del cuerpo?

Todos los órganos son frágiles, pero el ojo es el que está más expuesto. Este no lo cubre un cráneo, un hueso, a como sucede con el corazón que está protegido por los huesos del tórax. Ante un trauma como un choque, el ojo es una de las zonas más vulnerables. Nadie que haya tenido una vista promedio se imagina sin ver a estas alturas, por eso no es que sea considerado uno de los órganos más frágiles, sino más bien el órgano de los sentidos más importantes, porque  puede faltarme el olfato, pero no la vista. 

En este tiempo ejerciendo, ¿cuáles han sido los padecimientos más frecuentes? 

Entre los más comunes están las retinopatías, que consisten en alteraciones en los vasos sanguíneos de la retina, por consiguiente te deja una mala visión.  Las otras son las infecciones como las conjuntivitis, pero eso extrañamente se produce  por temporada. 

¿Cuáles son los casos que le ha impactado más?

La mayoría han sido por puro descuido de los padres. Recuerdo que hace rato atendí a un niño de tres años de Chichigalpa. Su hermanito de cinco años se subió a cortar mangos, entonces tiró el machete y le pegó en el ojito derecho al niño. A él lo trasladaron al Centro Nacional  de Oftalmología pero ya fue muy tarde, entonces tuvimos que vaciarle el contenido del ojo.

También recuerdo el de una niña de ocho años que abrió la refrigeradora y se le cayó la salsa de tomate, y justo uno de los vidrios del envase se le metió en su ojito. Gracias a Dios la herida no fue tan profunda, pero ya quedó con una  cicatriz en medio del ojo y, por ende, un problema visual. 

Si te fijás: todo ha sido por puro descuido. Más reciente ocurrió que a un niño le estalló una bomba en el ojo, porque ahora han agarrado la costumbre de meter los cachinflines en las botellas y los padres no están ahí para advertirles los peligros. 

¿Y con qué mitos se ha topado en las consultas? 

He escuchado decir que la gente que tiene ojos claros está expuesta a padecer problemas de visión. Esto es falso. Esta no es una condición anatómica para no tener una visión 20/20.

Hay pacientes que me han dicho que si es bueno echarse miel de jicote en el ojo para limpiar la catarata. Yo les digo que pueden hacerlo, pero que eso no les va a curar  la catarata si la catarata está adentro. Hay otros que dicen que  van a tomar batidos  de cebolla, es cierto que son vitaminas, pero eso no les hará recuperar la visión. 

Hubo un paciente que vino con la pupila dilatada, porque se había echado unas gotas para el ojo que eran de su hermano. Eso es lo que pasa, a los pacientes les gusta automedicarse con tal de no venir al oftalmólogo. 

Si hay otra cosa a la que también le huyen son las cirugías, porque nadie se quiere tocar la vista. Ya el paciente viene cuando prácticamente no puede ver. 

¿Por qué decidió estudiar oftalmología?

Desde  pequeña me gustó la medicina, pero orientado a la oftalmología, quizás porque pasé mi infancia en una clínica odontológica mientras mi mamá trabajaba, entonces le expresé a mi papá mi deseo de estudiar medicina. El hizo todo por cumplir mi sueño y me dijo que debía de estudiar en León.

Pasaron los años y llegó  el turno de hacer mi internado, donde debés pasar por todas las especialidades. Entonces me entró por estudiar pediatría, lo puse de primera opción y la segunda puse oftalmología. Como me imaginé clasifiqué en la primera, pero cuál es mi susto que me dijeron que debía  quedarme en oftalmología por la misma falta de especialistas. Esa noche lloré, pero con el tiempo me fue encantando.

Alumna destacada

Ligia gonzález navarro
Médica especialista en oftalmología

Hija de un licenciado en química y una profesional de la biología, Ligia González vivió la mayor parte del tiempo con tíos, porque sus padres se separaron y su mamá se fue a vivir a Estados Unidos. Pese a los inconvenientes, nunca descuidó los estudios y llegó a ser una de las mejores de su clase en el colegio y  en la universidad obtuvo buenas calificaciones, demostrándole a su papá que la medicina era lo suyo.  

 

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