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Miles de padres repiten cada mañana la misma operación: abrir las ventanas de la habitación, lavar las sábanas, la ropa interior y la pijama de sus hijos.

Aunque a muchos padres les cueste creerlo, sus hijos no son culpables de los escapes nocturnos, “no lo hacen por llamar la atención”. La solución de estos niños que sufren en silencio durante años puede encontrarse en un tratamiento adaptado a su problema, indica Yolanda Zaragoza en el libro "¿Qué hacer para que mi hijo no se haga pis en la cama?"

Este signo es conocido en medicina como enuresis y se caracteriza por el escape de orina de forma  involuntaria tanto por la noche como durante la siesta. Esta suele producirse al menos entre dos y cuatro días a lo largo de un mes.

Si ocurren estas características hay que llevar al pequeño al médico cuanto antes, porque a pesar de que la enuresis antes o después siempre acaba cesando por sí sola, hay veces que las consecuencias son más graves.

Uno de los apartados del libro de Zaragoza indica que  no hay que castigar a los niños cuando la causa va más allá de un simple capricho.

El especialista también indica que los padres  deben evitar darle bebidas con cafeína porque aumentan la producción de orina y  hacen que se levanten continuamente durante la noche porque al final eso repercute en el descanso del niño y acaba orinándose igualmente.

Otro consejo es que controlen el líquido de los niños a lo largo de la tarde e intenten que antes de acostarse vacíen totalmente la vejiga.

 

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