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Cuando algo nos preocupa, nos damos vueltas en la cama, nos comemos las uñas y en especial, todo aquello que encontramos en el refrigerador, supuestamente para aliviar nuestras emociones, pero lo que estamos haciendo es ganando peso y  dejando al final, más ansiedad, al querer bajar las libras aumentadas.

Lo peor es que cuando queremos aliviar las emociones con comida no recurrimos a los vegetales y otros alimentos bajos en calorías, sino más bien escogemos comidas ricas en azúcares y grasas, exponiéndonos a tener también problemas de salud.

"Cuando estamos tristes una de las alternativas que buscamos para sentirnos mejor es consumir alimentos porque algunos, como el chocolate, estimulan los centros de placer. También hay hormonas, entre ellas el cortisol, que cuando está alto puede llevarnos a comer en exceso", explica la la endocrinóloga Miriam Allende.

"Hay que ver qué compromisos sociales tengo que me van a tentar a comer más de lo que debo y buscar cómo prevenirlo". CARLA DE LA TORRE, NUTRICIONISTA.

Aunque es fácil entender que las emociones inciden en nuestra forma de comer, porque todos alguna vez hemos comido más de la cuenta por impulso, lo difícil está en dominar esas sensaciones que después te van a dejar  que el broche del pantalón  no te cierre.

Dedicación

“Las personas tienen el tiempo más comprometido cada día. Dedicar la energía que requiere cambiar hábitos y sacar espacios para hacer ejercicio se convierte en otro estresor. A muchos les intimida y les agobia. Otros piensan que no van a poder y tienen que cambiar esa programación”, establece la nutricionista Carla de la Torre, quien asegura sin embargo, que cuando hay compromiso y voluntad no hay estado de ánimo que valga.

Para que tu salud no esté por sobre tu estado de ánimo, lo primero que debés hacer es establecer un plan de alimentación. Podés planificar un menú con distintas alternativas y dividirlo en porciones, separando algunas meriendas para tener disponibles en lugar de comprar cualquier cosa cuando el hambre ataca.

“Hay que mirar la semana y ver qué reuniones o compromisos sociales tengo que me van a tentar a comer más de lo que debo y entonces buscar cómo prevenirlo. Lo mismo podemos hacer con la actividad física para encontrar el momento de incluirla en el día en la medida que podamos. Hay que armar ese rompecabezas”, comenta De la Torre.

Si sabés cuando te cuesta bajar media libra, tenés más control para tomar las mejores decisiones, tampoco se trata de no comer lo que te gusta, pero también hay que estar claros de las consecuencias que esto trae, sobre todo si es calórico.

5 formas para controlar la ansiedad

1 Azúcar

Mientras más dulces comás, más necesidad tendrás de consumirlo, eliminalo.

2 Agua

Como mínimo 8 vasos al día. Los especialistas aseguran que a veces la sed se confunde con hambre.

3 Frecuente

Hacé 3 comidas principales más 3 meriendas. Si saltás después querrás comer más.

4 Distracción

Cuando sintás deseos de comer tu dulce preferido, concentrate en alguna actividad.

5 Desayuno

Omitir la primera comida hace que tu metabolismo esté lento y sintás gran necesidad de comer.

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