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El compositor Mozart jugaba incesantemente con sus manos y golpeaba el piso con el pie. La pecosa del espectáculo Lindsay Lohan comienza a morder y comer sus uñas para relajarse y la actriz Megan Fox muerde constantemente su labio superior. Todos ellos sufren tics nerviosos, definidos como movimientos involuntarios bruscos, cortos y repetitivos en cualquier grupo muscular del cuerpo.

Estos movimientos  son bastante típicos en la edad infantil. Lo común es que se trate de tics benignos que van desapareciendo. La mayoría se producen en la cara,  como guiñar un ojo, pero también son frecuentes las sacudidas de cabeza, tocarse el pelo o levantar un brazo.

"Cuando uno tiene muchos tics y los intenta inhibir durante un tiempo, una vez que deja de controlarlos aparece una especie de brote, como si uno estuviera aguantando la necesidad de moverse y cuando ya no aguanta más los tics aparecen como pueden”, explica la Neuróloga Rosari Luquin, citado por EFE salud.

Cuando los tics se multiplican intervienen mucho más factores, sobre todo porque los afectados se sienten acomplejados al punto de tener problemas de convivencia social. En este punto  hay que evaluar si se trata de la enfermedad de Tourette.

Gravoso

Llamada también como la enfermedad de los tics, el Síndrome de Tourette, que toma el nombre del neurólogo francés que diagnosticó la enfermedad en 1885, se origina entre los 4 o 13 años y en la mayoría de los casos existe un antecedente familiar.

“En el origen de la enfermedad de Tourette hay un componente genético, pero además existe una alteración en el funcionamiento de las estructuras del cerebro, en los ganglios basales. Además, los mecanismos de liberación y de recaptación de la dopamina (sustancia que actúa como neurotransmisor de señales cerebrales, no funcionan bien provocando un exceso”, explica la neuróloga.

Los tratamientos farmacológicos van dirigidos a frenar la cantidad de dopamina del cerebro. También juega un componente familiar y social, quienes no tratarán que él modifique su conducta porque podría ponerse más nervioso o tratar de modificar su conducta, promoviéndolo aún más.

  • En ocasiones, los tics nerviosos son movimientos involuntarios pueden llegar a anticiparse, y con mucha concentración, llegar a tener un control sobre ellos, pero de forma muy limitada. Es más, el intento de controlarlos recurre, en la mayoría de los casos, mucha angustia para quienes lo padecen por temor a lo que digan los demás.

 

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