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El estilo de vida está cambiando, vivimos acelerados y bajo la presión del estrés. Se duerme poco y mal. Y por la mañana al levantarnos, aparecen las consecuencias: irritabilidad, cansancio, somnolencia y el envejecimiento de la piel. ¿Te suena familiar? Pues bien, mientras hace dos décadas invertíamos ocho horas de descanso, ahora las probabilidades oscilan entre seis y cuatro horas, según reporta un artículo publicado en el portal Entre Géneros.

Dormir es salud y belleza. Cada minuto de sueño cuenta. Por ejemplo, los japoneses es la población que menos duerme, entre seis y seis horas y media. La calidad del sueño se deteriora por el incremento del ruido y la contaminación visual, en la que han tenido mucho que ver mucho la aparición de las nuevas tecnologías en nuestras vidas. El estrés y las preocupaciones también restan horas de sueño. Es importante irse a la cama tranquilo. Se deben evitar realizar tareas que impliquen actividad mental como navegar por internet, ver películas o leer mucho a esa hora.

Claves

Los expertos apuntan que las mujeres necesitan más horas de sueño que los hombres, pues ellos son más rápidos en la reparación celular. Es importante saber que la hormona del crecimiento, responsable también de la regeneración celular, se pone en actividad durante las tres o cuatro primeras horas de sueño y contribuye a reparar y restaurar la dermis y densificar la piel.

Sin embargo, no siempre es fácil conciliar el sueño. Los buenos hábitos y la disciplina horaria son fundamentales para descansar. Durante el sueño, la piel descansa y se relaja, es el momento de reparar los daños ocasionados durante el día para que, a la mañana siguiente, se muestre luminosa e hidratada. En cambio, la falta de sueño produce radicales libres y causa envejecimiento prematuro de la piel, pues durante la noche la dermis sufre cambios, sube de temperatura y pierde hidratación, aunque es más permeable.

La alimentación

Según el sitio web Estilo de Vida, el plátano, la avena, la leche caliente o las almendras fabrican serotonina, la famosa hormona de la felicidad que contribuye al relax y atrapa el sueño. En caso contrario, ingerir sustancias estimulantes como la cafeína o el alcohol no ayuda a conciliar el sueño. De igual forma, si se tiene el sueño ligero, se deben evitar las cenas copiosas y tardías, así como especiadas o ricas en grasa que incluyan embutidos y quesos curados. La luz también juega un papel importante en la conciliación del sueño; la habitación debe estar en total oscuridad.

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