•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

De acuerdo a una investigación publicada en la revista Quo, cualquiera que se detenga a mirar el interesante balanceo de las mujeres embarazadas se dará cuenta de los numerosos cambios que han trastocado su locomoción. El peso doblega las piernas, la espalda se echa hacia atrás para mantener un equilibrio precario y la cadera se ensancha. La pelvis, que en los humanos se ha curvado hacia arriba para recoger todo el peso del cuerpo erguido y que se ha hecho más ancha para estabilizar la manera de andar, se reconfigura entera. 

Proceso

Cuando el feto crece, el centro de gravedad se mueve hacia adelante. Para compensar el desequilibrio, la columna vertebral de las mujeres se curva de manera única. El cuerpo lo recoloca llevando la espalda hacia atrás, el peso del feto lo mueve y la mujer cae hacia adelante. Al final del embarazo, el cartílago de los huesos púbicos se separa para hacer hueco. “Es un proceso doloroso, pero necesario así se resuelve el hecho de que la pelvis humana ha evolucionado hacia un embudo para sus crías. 

Estas características son consecuencia de la bipedación, y hacen que el parto humano sea especialmente penoso, sobre todo porque nuestra locomoción también ha contribuido a que nos crezca el cráneo”, explica por su parte, Sandra Mayorga, estudiante de Antropología. 

Pero, según la información compartida en el medio, la adaptación más importante, sin la cual es posible que los seres humanos no hubiesen prosperado, está en la base de la columna vertebral. Los discos de las vértebras que la sujetan son más gruesos en las mujeres, que tienen en la zona una vértebra más que los hombres. Esta evolución se ha detectado en fósiles de este australopiteco, que vivió hace dos millones de años.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus