Paula Andrea Arce de Chamorro
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Las pastas actualmente son una opción de alto consumo para grandes y chicos. Es importante recordar que pertenecen al grupo nutricional de los carbohidratos y por tanto, son una excelente fuente de energía. Sin embargo, es necesario conocer  un poco de ella para aprovechar su riqueza nutricional sin exagerar en las calorías que consumimos o tener efectos negativos a nivel de la salud (elevación de azúcar en la sangre, triglicéridos  o grasa hepática).

Las pastas se encuentran como fideos o tallarines, fetuccini, canelones o lasagna, las formas de preparación son variadas además de deliciosas, por esto revisá estos consejos.

1. Mejor integral o de grano duro

Las pastas son hechas de harina de trigo con huevo. Algunas de ellas fabricadas con harina de trigo integral siendo más fibrosas y un poco más duras (se deben cocinar por más tiempo) pero de igual forma tienen la ventaja de digerirse y procesarse de una forma más lenta y por tanto se acumulan menos como grasa. Las pastas de grano duro son aquellas que tienen un mayor porcentaje de huevo en su composición y por tanto, mayor cantidad de proteína, lo que ayuda a que se puedan quemar más fácil. Tanto las pastas integrales como las de grano duro son un poco más costosas, pero dan más beneficios cuando hablamos de salud y control de peso.

2. Combinar adecuadamente

En nuestro país, las pastas se acompañan con arroz, pan y a veces frijoles. Recordemos que las pastas son carbohidratos y como tales, fuente  de energía, por tanto es necesario combinarlas con abundantes vegetales o con una rica ensalada y no con más harinas. Sugiero combinarlas con  proteínas como pollo, pescado, mariscos o carne, bien sea mezclada con la pasta o a su lado. Es importante recordar que nuestro plato debe tener 25 a 30% de proteínas, 25% de harinas o carbohidratos (en este caso la pasta) y 50 % de fibra en vegetales o ensaladas. 

3. Vigilar las salsas

Las  salsas rojas a base de tomate natural o con aceite de oliva y ajo son las ideales, las salsas blancas a base de crema o quesos se deben usar en pocas cantidades por tener un contenido mayor de grasa y de calorías.

4. Controlar la cantidad

La porción ideal es de 1 a 2 tazas de pasta ya cocida combinada con el resto de ingredientes. 

5. Balancear

Es necesario recordar que nuestro cuerpo requiere diversos nutrientes para funcionar bien, por esto la harina de trigo en forma de panes, tortillas de harina, galletas o pastas no puede ser la única opción. Consumí las pastas una o dos veces por semana sin abusar de todos el resto de alimentos que contienen harina de trigo.

Cuando comemos pastas, la clave está en controlar la cantidad, prepararlas de forma adecuada y combinarlas con fibra y alguna proteína .

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