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Un análisis de sangre es determinante tanto para valorar la salud de forma general como para diagnosticar enfermedades que ni siquiera nos damos cuenta que tenemos. Este pinchazo es una de las pruebas médicas más utilizadas y de mayor importancia en la práctica clínica, es por esa razón que los doctores procuran que sus pacientes la realicen a menudo.

La sangre está compuesta por tres tipos de células, los hematíes o eritrocitos (glóbulos rojos), los leucocitos (glóbulos blancos) y las plaquetas, cada uno con su forma y tamaños definidos. Esta también contiene, en su parte líquida plasma, en las que hay agua, proteínas y sales minerales.

Los glóbulos rojos son las células encargadas de transportar el oxígeno a los tejidos y de limpiarlos gracias a la proteína llamada hemoglobina. Con un análisis sanguíneo puede conocerse la cantidad de hemoglobina en la sangre y el número de glóbulos rojos. Una persona con anemia tendrá unos niveles de hemoglobina más bajos de lo normal y de acuerdo con el tamaño de estos se conocerá qué tipo tiene.

Los glóbulos blancos son las células que defienden al organismo de las infecciones. En una prueba de sangre se realiza el recuento del número, que suele elevarse en infecciones bacterianas, quemaduras y hemorragias.

Así también, este análisis determina el número de plaquetas. Estas son pequeñas células que son la base de la coagulación de la sangre y que están agrupadas entre sí en las zonas de los vasos sanguíneos que han sufrido algún daño. Quienes están con bajos niveles de plaquetas tienen mayor riesgo de sufrir hemorragias, aun cuando no haya lesiones, mientras que su aumento hace a la persona más proclive a formar coágulos.

FACILITA DATOS

De ahí la importancia para realizarse esta prueba de manera frecuente: “Es necesaria para descubrir enfermedades, cuando está empezando una anemia, una alteración en la coagulación de las plaquetas”, recalca el doctor Neri Olivas, médico internista.

El especialista recomienda que este tipo de chequeos debe ser realizado con mayor consistencia a aquellos pacientes que  tienen fallas en órganos como el hígado o los riñones, porque pueden padecer anemia por daños internos, así como los hipertensos y diabéticos.

“Si  es una persona sana se le  indica realizar la prueba de sangre una vez al año, mientras que si tienen antecedentes familiares de enfermedades como diabetes es necesario que el paciente se realice esta prueba una vez al mes”, agrega Olivas.

PREPARACIÓN

Los laboratoristas recomiendan que antes de realizarse el análisis de sangre debe acudir en ayunas, para evitar la presencia de factores que puedan dar errores en los resultados.

Por un lado, los niveles de la glucosa o los lípidos (colesterol o triglicéridos) pueden variar después de comer, y por el otro, en la sangre circulan ciertas sustancias que hacen que la muestra esté más turbia y eso puede interferir en los equipos, que están pensados para analizar sangre "limpia". Dicho de otra manera, permanecer en ayunas antes de la prueba permite que la muestra esté más limpia.

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