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El doctor Jorge Iván Miranda, nació en Rivas y actualmente vive en Managua. Se graduó como especialista en Medicina Interna, en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. Además, es médico subespecialista en Neumología de adultos, graduado en la Universidad Autónoma de México (UNAM) e Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER). También cuenta con un Certificado en Pruebas de Función Respiratoria Espirometrí, por el National Institute for Occupational Safty and Health de los Estados Unidos (NIOSH), además tiene un certificado como profesional capacitado para el tratamiento del tabaquismo.FOTO: NAYRA VALENZUELA - END

¿En qué momento decidió dedicarse a la medicina?

En cuarto año de secundaria me di cuenta que me gustaban las ciencias naturales y me maravillaba el funcionamiento del cuerpo humano, la vocación la tuve primero para la ciencia y con los años en servicio social se me impregnó en el carácter la filantropía.

¿Por qué se especializó en neumología?

En cuanto terminé la especialidad de medicina interna en el Hospital Roberto Calderón (antes Manolo Morales) quería seguir estudiando más, me autoexaminé y encontré que de todas las ramas de la medicina interna, tenía muchas debilidades en el estudio del aparato respiratorio, a parte hice un recuento de los especialistas en Neumología en Nicaragua y de adultos en aquel entonces solo habían 7 profesionales neumólogos para casi 6 millones de habitantes, así que advertí una necesidad nacional. Le propuse al director del hospital Monte España mi idea y me becaron para estudiar en México

¿Cuál es la importancia de su profesión?

Es importante, porque Nicaragua se encuentra en lo que llamamos una transición epidemiológica, donde enfrentamos problemas de salud contemporáneos, propios de las sociedades desarrolladas como son el envejecimiento poblacional, el incremento de morbilidades como la obesidad, la diabetes, la infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y las adicciones, sin haber superado viejos problemas propios de sociedades subdesarrolladas como son la pobreza, desnutrición infantil, infecciones letales como la neumonía y la mortalidad materna.  Las afecciones del aparato respiratorio representan indudablemente un grupo importante de patologías que se consideran problemas de salud pública.  El asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), las enfermedades pulmonares intersticiales difusas, el cáncer pulmonar, las infecciones respiratorias crónicas y la patología pleural son buenos ejemplos de enfermedades respiratorias que afectan a amplios grupos de la población a lo largo de la vida, con el consecuente impacto sanitario y económico, y todas estas las trata mi especialidad.

¿Qué es lo que más le gusta de su carrera?

La mejor recompensa que obtengo de ejercer la medicina interna en general y la neumología en particular es ver cómo mejoran los enfermos con decisiones e intervenciones en las que estoy involucrado, tanto directa como indirectamente, obviamente los casos más difíciles y complejos en los que logramos obtener resultados positivos para el paciente son los más gratificantes. También está la gran satisfacción de aprender las particularidades que nos ofrece cada caso, aunque  los enfermos comparten enfermedades, debido a la dotación genética distinta y única de cada individuo expresan de manera diferente la patología y responde de manera variada al tratamiento, eso no lo encuentras en los libros, eso te lo enseña cada paciente y es fascinante.

¿Tiene alguna experiencia en particular que lo haya marcado como profesional?

Sí, cada vez que me enfrento con la muerte de algún paciente, experimento una extraña, contranatural y malsana vergüenza, nunca olvido los nombres de los que se mueren, esposos, hijos, abuelos, y eso me hacía cuestionarme, para qué escogí la medicina, luego recuerdo que los médicos somos humanos, nos sabemos humanos, cometemos errores, aprendemos de ellos, no nos enorgullecemos de esos errores, pero nos fuerza a superarlos y enseñarles a otros.

¿Aspira a algo más como profesional?

Sí, siempre ha sido mi sueño formar médicos, residentes, especialistas, ayudar a cambiar los paradigmas actuales de la educación médica en Nicaragua, cambiar el enfoque tradicional, que está desactualizado respecto al contexto de cambios de orden mundial en aspectos económicos, laborales, productivos y tecnológicos. Nuestras escuelas de medicina deben avanzar hacia la certificación internacional y eso pasa por cambiar el modelo educativo actual.

¿Si no hubiese sido médico a qué otra profesión se habría dedicado?

Muy probablemente hubiese sido profesor de biología o biólogo, de hecho antes de la medicina estudié tres años de biología en la UNAN-Managua. 

Un hombre de familia

Jorge Iván Miranda
PROFESIÓN: Médico.

El doctor asegura que disfruta salir de paseo con su familia, pues comparte que tanto a su  esposa como a sus tres hijos les encanta conocer departamentos y lugares turísticos de nuestro país. Entre sus paseos preferidos incluye las visitas a las playas, monumentos y santuarios. Asimismo, dio que sus otras pasiones son la lectura y menciona a Gabriel García Márquez, Sergio Ramírez, Gioconda Belli y Julio Cortázar como sus escritores favoritos. También disfruta ver jugar al que considera el mejor equipo del mundo, el Real Madrid.

 

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