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La doctora Yorlenis Fabiola Lúquez Lanzas es originaria de Chontales, sin embargo, todos sus estudios los realizó en Managua. Fue alumna del colegio Pureza de María de Managua y sus estudios universitarios los hizo en la UNAN-Managua, en donde se graduó como  médico-psiquiatra.

Ha realizado dos postgrados en Adicciones en la Universidad American College y una Maestría en Adicciones en CID-UNAN-León. Cuenta con la Certificación Internacional de la IC&RC y un Diplomado Superior en Psicoterapia, en la UCA.

Se describe como una mujer sencilla a la que le gusta mantenerse siempre activa. También asegura que es muy disciplinada pues considera que “es fundamental para todo ser humano una vida en orden y en disciplina”.

También afirma que constantemente está en busca de  enriquecer  sus conocimientos.

¿Por qué decidió estudiar medicina?

Desde niña me gustaba la medicina, con el tiempo fui descartando la idea ya que todos me decían que esa carrera era muy difícil y de mucho sacrificio. Llegó el momento de escoger y tenía planeado escoger una carrera que tuviese relación con la asignatura de biología, ya que era lo que más me gustaba.  Recuerdo que en el colegio nos hicieron un test de aptitud, en el cual resultó que mi destreza estaba en las ciencias; retomé entonces el sueño de niña de estudiar medicina y decidí tomar el reto a pesar de lo que me habían dicho.

¿Qué la motivó especializarse en psiquiatría?

Cuando entré en la carrera de medicina, no me imaginaba que estudiaría psiquiatría. No fue nada fácil, ya que muchos me decían que “desperdiciaría” mi tiempo, que era mejor estudiar otra especialidad como medicina interna o ginecología. Fue entonces que pensé en el poco valor que la sociedad le da a la salud mental, a pesar de que la Depresión, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la principal causa de discapacidad en todo el mundo.

Al ver este patrón en el gremio miré oportunidad donde muchos por el contrario me decían no la había. Me gusta ponerme retos y sobretodo cumplirlos. Así empecé estudiando psiquiatría y me enamoré de ella, ya que es sumamente interesante conocer a profundidad el comportamiento humano y ser capaz de ayudar y entender a las personas. En nuestra sociedad se piensa que quien acude a un psiquiatra está fuera de sí, sin embargo, día a día continúo dándole gracias a Dios, ya que ser psiquiatra me ha permitido ayudar a muchas personas que con sus experiencias me han ayudado a mí también como profesional y persona.

¿Qué trastorno es el más difícil de tratar?

No existe una enfermedad mejor o peor que otra, sin embargo cuando hay una enfermedad mental en la cual el paciente está involucrado, también en adicción, el problema se hace más difícil de tratar más no imposible, por ello me especialicé en adicciones.  Un campo que no muchos tratan ya que consideran complicado y lo es, sin embargo, dirigir a una persona a retomar su vida libre de adicciones y ver los cambios causa, tanto en el paciente como en mi persona, un impacto sumamente positivo.

¿Qué significa para usted trabajar con niños y adolescentes?

Atender niños y adolescentes tiene gran significado para mí, como madre sé que nuestra sociedad está en manos de nuestras próximas generaciones es por ello que al tratar con niños siento la enorme responsabilidad que esto conlleva. Trabajar en la detección temprana de problemas en los niños seguido de su respectivo tratamiento es muy complejo.  Me parece sumamente preocupante la aparición de  problemas recurrentes en la niñez. Como psiquiatra atendiendo niños y adolescentes, logro tocar cada parte del núcleo familiar, ya que también los padres necesitan ayuda y dirección para estos casos, haciendo énfasis en el tratamiento adecuado y sobretodo el amor de familia, los resultados son satisfactorios. Esto reafirma que elegí la profesión correcta, la misma me permite aportar en el círculo más importante de la sociedad: la familia.

¿Hay algún caso que le haya marcado en particular?

Es difícil pensar en un caso en particular, todos son diferentes y con sus propias particularidades.  Sin embargo, hay casos en los que se trabaja duro en conjunto con la familia y el paciente persiste en la crisis, a veces pareciera que no se recuperará, puede la familia y personas que le quieren ayudar hasta perder la fe, pero una vez que el paciente empieza a mostrar mejoría, se reincorpora a la sociedad, es capaz de seguir adelante, empezar a tomar confianza y amor por sí mismo, es una victoria total para la familia y para mí más allá de la parte profesional, como ser humano la mejor recompensa después de tanto tiempo de estudio.

¿Cuáles son sus metas profesionales?

Superarme a mí misma, vivimos en una sociedad de constante cambio, por lo tanto es mi meta siempre estar actualizada respecto a los avances en mi profesión. Nunca se deja de aprender, por lo tanto, sigo en un constante aprendizaje a nivel laboral como en el ámbito personal para lograr cambios positivos en la manera en que hoy día nuestra sociedad mira la psiquiatría. Aún hay muchos tabúes al respecto y personas que necesitan ayuda, pero callan por los mismos, es una de mis mayores metas cambiar esa perspectiva poniendo al servicio de los pacientes mis conocimientos, compromiso y experiencia laboral.

¿Cuáles son sus pasatiempos favoritos?

Compartir con mi familia. Aprovechó al máximo el tiempo que puedo estar con ellos. Me gusta la decoración, en mi casa continuamente hago cambios de ambientes, me relaja mucho. Rezar y pasar tiempo con Dios es indispensable para mí, ya que esto fortalece mi ser interior y me permite brindar lo mejor de mí cada día.

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