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Limitaciones en la vida diaria y conyugal, insatisfacción con una misma, cáncer, tumores y hemorragias, estas son algunas de las consecuencias que pueden traer consigo los dolores pélvicos asociados al ciclo menstrual.
Dismenorrea es el término utilizado para designar este malestar, uno de los padecimientos ginecológicos más frecuentes.

“De 10 mujeres 7 lo padece. El 70% de las mujeres padece dismenorrea”, afirma la doctora Carolina Brenes, especialista en Ginecología y Obstetricia.

Las mujeres afectadas suelen tenerla a partir de su primera menarquia --primera menstruación-- hasta los 25 años, afectando principalmente a las adolescentes y mujeres jóvenes.

La hormona prostaglandina

La dismenorrea es de dos tipos, primaria y secundaria. La primera se refiere al dolor menstrual que ocurre más o menos hacia el momento cuando apenas comienzan los períodos menstruales en mujeres por lo demás sanas. En la mayoría de los casos, este tipo de dolor no está relacionado con problemas específicos en el útero u otros órganos pélvicos. Se piensa que el aumento de la actividad de la hormona prostaglandina, la cual se produce en el útero, juega un papel en esta afección.

La dismenorrea secundaria por su parte se desarrolla posteriormente, en mujeres que han tenido períodos normales.

Con frecuencia, está relacionada con problemas en el útero u otros órganos pélvicos, como: endometriosis, miomas, dispositivo intrauterino (DIU) hecho de cobre, enfermedad inflamatoria pélvica, síndrome premenstrual (SPM), infección de transmisión sexual, estrés y ansiedad.

Síntomas

Los dolores que acompañan a la menstruación se sienten en los lomos, en las ingles, región hipogástrica y en los muslos; en la matriz se experimenta una especie de constricción. Además puede haber náuseas, vómito, dolores en  las mama y/o abdominal, mareos, fatiga, migraña, irritabilidad, ansiedad, depresión e incluso incapacidad para movilizarte.

Se diagnostica, según la especialista, acudiendo a un ginecólogo y “expresarle los síntomas y anomalías que presentan antes, durante y después de la menstruación”.

“Luego se realiza ultrasonido para valorar órganos internos y descartar cualquier alteración del aparato reproductor, como quistes y endometriosis”, asegura Brenes.

A menos que una de estas condiciones potencialmente graves esté presente, el tratamiento para los periodos dolorosos consiste en aliviar el dolor. Si se detecta un desequilibrio hormonal, las píldoras anticonceptivas con toda posibilidad restablecerán los niveles hormonales adecuados.

Si sos de las que evita ingerir  fármacos, podés tomar un sinnúmero de medidas desde tu casa, pero si el dolor va más allá de lo que podrías soportar, los especialistas pueden ofrecerte tratamientos como: pastillas anticonceptivas, DIU mirena, antiinflamatorios de venta bajo receta, analgésicos de venta bajo receta (incluso narcóticos por breves períodos), antidepresivos y antibióticos.

5 maneras de controlar el dolor

1. VITAMINAS
Probá con suplementos de vitamina B6, calcio y magnesio, especialmente si el dolor es a causa del síndrome premenstrual.

2. ACTIVIDAD
Caminá o hacé ejercicios con regularidad, incluso ejercicios de balanceo pélvico, bajá de peso si tienes sobrepeso.

3. BOLSAS
Ponete una almohadilla térmica en el abdomen bajo, debajo del ombligo, te aliviará el dolor.

4. MANZANILLA
Bebé líquidos calientes, optá por un té de manzanilla que es antiinflamatorio y te hará sentir mejor.

5. FROTATE
Hacete masajes circulares suaves con las puntas de los dedos alrededor del abdomen bajo.

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