Paula Andrea Arce de Chamorro
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Muchos suponen saber la respuesta a esta pregunta, sin embargo en la medida que te adentrás en el mundo de la obesidad te das cuenta que las razones pueden ser de todo tipo y que la cosa no es tan simple.

Lo que les puedo compartir es que nuestro organismo considera la grasa como un tejido de almacenaje de energía, que es necesaria en nuestra vida y además en situaciones de emergencia.

Cuando vivimos en un país frío o nos exponemos a condiciones de clima adversas por bajas temperaturas inmediatamente nuestro cuerpo activa mecanismos para que el tejido grasoso crezca y esto ayuda en el control de la temperatura corporal.

Cuando ingerimos mayor cantidad de azúcares y grasas que implica mayor ingesta calórica se activan ciertas señales metabólicas como la producción de insulina, que facilitan el crecimiento del tejido grasoso y la acumulación de grasa que genera sobrepeso u obesidad.

A veces, hay ciertos desequilibrios hormonales que hacen que nuestro cuerpo almacene nutrientes en forma de grasa y esté más propenso a engordar.

Por evolución de la especie humana y además por el funcionamiento fisiológico de nuestro organismo aún se considera la acumulación de grasa como una reserva energética protectora. En parte es la dificultad que se tiene cuando se quiere lograr una disminución de peso exitosa, nuestro organismo puede oponer resistencia para perder esta reserva de energía.

Sin embargo las cosas se colocan más complejas cuando vemos que no solo condiciones ambientales o físicas son las causantes de la acumulación de grasa en nuestro cuerpo, existen condiciones emocionales que estimulan ciertos centros del cerebro generando respuestas como: deseo por comer más grasa, comer más carbohidratos, acumular mayor cantidad de tejido grasoso. Algunos aspectos a tener en cuenta pueden ser:

El tejido grasoso nos brinda calor, nos acoge, nos protege, en ciertas condiciones en donde nos sentimos solos, con baja autoestima, deprimidos  o desprotegidos; la acumulación de grasa puede ser un mecanismo protector.

Nuestro cuerpo en ciertas ocasiones necesita o tiene más deseo de ingerir dulces, esto muchas veces ocurre cuando estamos tristes, vivimos una situación de pérdida como la muerte de un ser querido o la pérdida de trabajo, el dulce no solo endulza el paladar, también endulza el alma.

A veces el exceso de grasa en nuestro cuerpo es la respuesta inconsciente que nos oculta de los demás, de la posible pareja, del posible trabajo, etc.

Si reconocemos que somos cuerpo, mente y espíritu podremos encontrar algunas “trabas” que pueden ser claves a la hora de querer disminuir la acumulación de grasa en nuestro cuerpo.

Es por esto, que el éxito en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad implica combinar intervenciones de tipo multidisciplinario, con planes de alimentación, incremento de actividad física y por supuesto, el descubrimiento de algunos aspectos inconscientes de nuestra personalidad  que pudieran ser  la pieza faltante del  rompecabezas.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus