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Originaria de León, la doctora Clara Sánchez está convencida de que nació en una época dorada en Nicaragua, por el auge económico que se vivió en los años 60.

Su niñez la sitúa en un ambiente que tenía la universidad como centro, señala que proviene de una familia esforzada, extensa, con 6 hijos, 5 mujeres, 1 varón, criados acorde con todas las tradiciones de León, con sus mitos y leyendas.

El colegio de La Asunción la marcó profundamente y recuerda de manera especial la práctica revolucionaria de Santa M. Marie Eugenia de Jesús, con frases como: “Jesucristo trae una liberación que transforma a la sociedad “ o “somos herederos, abramos el surco y sintamos el peso de la Tierra”.

Como parte de su autocuidado practica yoga, le gusta la música clásica, leer, bailar y cocinar, además de reunirse con algunos amigos.  “Me estoy preparando para llegar a mis 60  con la mejor salud mental, física y espiritual posible, me encanta acompañar a mis hijos en sus proyectos y apoyar sus necesidades. Mi nieto Emilio Alejandro me ha llenado de alegría, me hace mucha ilusión verlo crecer sano integralmente”, compartió la psiquiatra.

¿Cómo se define Clara Sánchez?

Esta pregunta me hace pensar en mí como persona, con virtudes y defectos en una búsqueda constante de autorrealización como aspiración, con diferentes dimensiones en mi transitar por la vida como hija, hermana, madre, médico, psiquiatra psicoterapeuta. Muy motivada a innovar en un campo médico muy complejo, como es la psiquiatría, tratando de poner a disposición de los pacientes, las familias y la sociedad los mejores enfoques y prácticas en la psiquiatría, la que puede ayudar para que podamos tener un mundo mejor, como decía el doctor Karl Menninger.

¿Cuándo decidió estudiar medicina?

Mi padre, el doctor  Gustavo Sánchez, lector incansable, médico general, gran cirujano, fue de gran influencia en mi decisión. Cuando tenía 5 años viví un año en Siuna, mi padre fue director del hospital, tuve oportunidad de ver su desempeño, su responsabilidad y su impecable orden y pasión con la que se dedicaba a la profesión de médico.

“Hago  un llamado a los maestros, padres de familia, médicos y líderes religiosos a captar señales que indiquen riesgo de suicidio, a no temer preguntar y a asesorarse para que se evalúe y trate al paciente y su familia”.

También en la familia estaba mi tío el doctor Óscar Aragón, oftalmólogo, quien despertó admiración. Y cabe señalar que de los 6 hermanos, 3 somos médicos.

¿Qué la motivó a especializarse en psiquiatría?

Tenía bastante habilidad para la escucha, me gustaba mucho la Medicina Interna, de ahí fue un paso para tomar la decisión de optar por la formación como psiquiatra. Eran tiempos de guerra en el país y de mucho contacto con cooperantes que estaban contribuyendo a ampliar el horizonte de la psiquiatría, y los primeros psiquiatras precursores de la especialidad en el país, como el Dr. Mario Flores Ortiz, Dr. Julio Gutiérrez, Oviedo contribuyeron al tratamiento de los trastornos mentales.

Recibí de mis padres una apertura a nuevas ideas, centradas en el desarrollo de la persona, motivada junto a mis hermanas,  a la independencia y desarrollo del potencial de cada una. Esto dio sus frutos, ya que todas somos profesionales de gran dedicación y responsabilidad en áreas como la medicina, sociología y psicología.

¿Qué la ha marcado más en el ejercicio de su profesión?

Darme cuenta que la salud mental y la psiquiatría son indicadores de calidad en la atención de los pacientes, es un eje transversal a la medicina y la salud pública. Esto lo han comprendido y puesto en práctica en sistemas de salud donde la Psiquiatría es la quinta especialidad básica, y hay que mencionar a Costa Rica por su buena práctica en este sentido.

Tuve la fortuna de escoger mentores  que tenían un enfoque de la psiquiatría   humanista o centrada en la persona con la comprensión del individuo como un todo que incluye la constitución psicofísica, la intencionalidad y contenido de los actos y por ende, la responsabilidad personal, la historia vital interna así como el “espíritu” personal, por lo que el mundo total del individuo entra en el concepto de persona. También en los años 80 me dieron la oportunidad de que profesionales altruistas como la Dra. Marie Langer, Dr. Ignacio Maldonado y profesionales mexicanos y  argentinos contribuyeran con una excelente formación psicodinámica,  en terapia de grupo y en terapia familiar. De Europa, psiquiatras italianos, austríacos con enfoques que contribuyeron a un mayor compromiso en el tratamiento de las enfermedades mentales, con un enfoque social y comunitario. Tuve mucha oportunidad de ser supervisada en mi práctica en estas terapias y a tener la experiencia del apoyo a los pacientes y la psiquiatría que contribuyó con mejores prácticas, el respeto de los derechos de los pacientes, la rehabiltación psicosocial, en fin el abordaje de la complejidad.

He tenido la suerte de rodearme de profesionales valiosos que me han ayudado a desarrollar diversos proyectos, desde el hospital psicosocial y a nivel privado en el desarrollo de Clínica Villa del Sur, con una propuesta multidisciplinaria y continuos cuidados,  lo que ha conllevado bastante trabajo y algunos sacrificios, siempre con el ánimo de poner en práctica una visión integral de la psiquiatría, tratamiento, rehabilitación, prevención y promoción de la salud mental. Actualmente recibimos pasantes de la Universidad Centroamericana de acuerdo a la misión y visión que nos hemos propuesto desarrollar en la atención de los pacientes, familias y comunidades. He tenido el honor de haber sido seleccionada como fellow de la Asociación Mundial de Psiquiatría y como presidente de la Asociaciación Nicaragüense y Centroamericana de Psiquiatría.

¿Hay algún trastorno psiquiátrico que capte más su atención?

Las adicciones y su relación con otros trastornos, especialmente el trastorno bipolar,  en las que me he especializado con una maestría y estudios certificados de consejería, también realicé un posgrado en trastorno bipolar, posteriormente a la especialidad como psiquiatra. Me gustan los retos, estas enfermedades son un gran desafío para su comprensión y tratamiento para el mismo paciente, familia y la sociedad en general. Desgraciadamente, como en otros trastornos del cerebro, predomina un enfoque moral y de debilidad del carácter de la persona, lo que contribuye a que se estigmatice y discrimine a las personas que las padecen. Hago un llamado para que podamos informarnos sobre las posibilidades que hay para el tratamiento y podamos llenarnos de esperanza, ya que es posible la recuperación. Pueden visitar www.clinicavilladelsur.com y la página de la Asociación Nicaragüense de Psiquiatría y la Asociación Mundial de Psiquiatría.

Según su especialidad, ¿qué significa estar loco? Se lo pregunto porque se dice que al psiquiatra solo van quienes están locos.

La Psiquiatría es una especialidad médica, incluye diferentes formas de comprensión del ser humano y su sufrimiento. La locura ha sido un tema controversial, popularmente se refiere a diferentes trastornos con delirios  y alucinaciones, en la práctica apenas un 1% de la población presenta trastornos como la esquizofrenia, la gran mayoría cursará alguna vez en su vida con depresión como trastorno ( 17%), y otros trastornos como trastornos del espectro bipolar (5%) y los trastornos de ansiedad que pueden causar gran discapacidad. Nuestros indicadores muestran que las tentativas de autoagresión y suicidios consumados están entre los más elevados en el continente, especialmente entre adolescentes y jóvenes. No hay una sensibilización adecuada para captar la violencia intrafamiliar, abusos emocionales, físicos y sexuales que empujan a los jóvenes a buscar el consumo de sustancias psicoactivas, mantener elevados niveles de estrés, y un mayor riesgo de presentar trastornos en el estado de ánimo, hasta llegar a la idea de hacerse daño.

La falta de información adecuada influye en que se reciba atención muy tardía. En la actualidad el equipo de profesionales de la clínica desarrollamos programas de intervención y preventivos, estamos llegando a estudiantes de primer ingreso a universidades, es un período donde se desarrollan trastornos adictivos a sustancias y algunos tendrán fracaso escolar por problemas familiares, trastornos del estado de ánimo, problemas para concentrarse y otras condiciones, que le generan  en su desempeño familiar y escolar.

El paso de sexto grado a séptimo también es otro momento importante, donde se puede incidir para la identificación temprana de problemas, lo mismo que la prevención de la violencia escolar.

¿Qué mitos existen acerca de su profesión?

Que los psiquiatras solo recetamos fármacos, la verdad es que tenemos una formación en psicoterapia que debe ser implementada en la atención. Casos leves podrían mejorar y resolverse con una buena psicoterapia. Las evidencias muestran que zonas del cerebro que reflejan la recuperación, mejoran también con el uso de la palabra con este tipo de intervenciones.

Que los psiquiatras solo somos güirigüiri, la realidad es que los médicos mejor informados saben que trastornos como la depresión están aumentando en su incidencia en el mundo y serán de las primeras causas de discapacidad en el mundo, la comunicación y la psicoeducación son claves en todo plan de tratamiento, lo que también realizan colegas de otras especialidades. Los psiquiatras debemos seguir contribuyendo a la educación médica continua de los colegas y a dar información pertinente a la población. Seguir insistiendo en la importancia de la especialidad debe llegar a los tomadores de decisiones en la salud pública. Sabemos que el presupuesto destinado a la salud mental es insuficiente y no prioriza a la atención primaria, cosa que debe cambiar.

Que a  los psiquiatras se nos pasan los males de los pacientes. La realidad es que el psiquiatra es un profesional médico con una formación muy amplia para entender al ser humano y su interacción en las dimensiones biopsicosocial. Como todo médico sufrimos estrés por lo cotidiano y la masividad emocional de los problemas que presentan las personas, pero  nos preparamos para acompañar a los pacientes y sus familias con todas las expresiones emocionales  que conlleva el sufrimiento de los otros, en realidad podemos ser vulnerables a problemas como el suicidio y como otros médicos al alcoholismo, problema que inicia en las facultades de Medicina siendo adolescentes en su experimentación de libertad. El autocuidado y la atención a la vida familiar son esenciales  para sobrellevar los rigores de la atención.

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