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Especialista en ortopedia y traumatólogo, con subespecialidad en ortopedia oncológica, cirugía articular y trauma complejo de pelvis, el doctor Juan Blandón Benavides desde niño trabajó duro en el campo con la determinación de convertirse en un profesional.

Nacido en Estelí hace 43 años, el doctor Blandón  Benavides  es egresado de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León) con el título de médico general. Hizo su residencia para ortopedia y oncología en el Hospital Escuela Roberto Calderón y después viajó al Distrito Federal, México, donde hizo una subespecialización en ortopedia oncológica y otra en cirugía de articulaciones y traumatismo en la región pélvica.

Actualmente, por la mañana,  presta sus servicios como ortopedista y traumatólogo en el hospital doctor Roberto Calderón, donde también se encarga de la formación de nuevos residentes en su especialidad, y por la tarde se dedica a la medicina privada en la Clínica Da Vinci.

Su área de trabajo abarca todo tipo de cáncer, desde tumores en los tejidos blandos hasta tumores agresivos en los huesos, en las extremidades, fractura de pelvis, en los nervios, vasos sanguíneos, artrosis, desgastes en las rodillas, en las caderas y todo tipo de trauma producto de accidentes.

¿Qué le motivó a estudiar medicina?

Mi deseo de ser médico comenzó cuando era estudiante de secundaria en el Colegio Nuestra Señora del Rosario, de Estelí. Allí mirábamos algunos aspectos generales de anatomía, los huesos del cuerpo humano y mucha biología, el comportamiento y la vida de las células. Estas clases me motivaron y el deseo de ayudar a los demás me dio la luz de que yo podía ser médico.

¿Qué es lo más difícil de estudiar medicina?

La medicina no es fácil, el estudiante de medicina estudia mañana, tarde y noche, fin de semana, día feriado, 31 de diciembre, día de cumpleaños, aniversario de boda, cumpleaños de padre, de madre, etc. Es una carrera que uno la toma a los 17 o 18 años y estás en los 32 años y seguís estudiando, porque son compendios extensos de información que se tiene que revisar porque cada paciente es un caso clínico diferente; el médico que deja de estudiar se desactualiza.

¿Recuerda un caso difícil?

Un caso que no olvido es el de una señora que por 7 años anduvo en silla de ruedas, ya le habían hecho tres cirugías y tenía una deformidad importante en sus rodillas y no se podía mover de su silla. Nosotros la operamos, le hicimos una cirugía de rodilla,  le colocamos una prótesis, recuperó la función de la rodilla, después le hicimos la otra rodilla y la señora, por la gracia de Jesucristo, volvió a caminar. 

Otro caso fue el de un paciente que venía fracturado en muchas partes de su región pélvica, fueron 6 horas de cirugía y le hicimos una  reconstrucción completa de pelvis y cadera, y ahora anda caminando. Un paciente que si no se hubiera hecho la cirugía, simplemente no volvía a caminar, incluso podía fallecer por las secuelas gravísimas.

¿Qué satisfacciones le ha dado esta profesión?

Yo creo que los médicos somos instrumentos de Dios, no somos médicos por ser médicos, sin la ayuda de nuestro señor Jesucristo nosotros no podríamos ejercer la medicina, yo tengo fe y me alegro cuando puedo ayudar a un paciente.  Mi mayor satisfacción es cuando un paciente se va a casa a recuperarse y regresa contento  caminando y nos dice: ¡gracias doctor, estamos luchando por nuestra vida! Eso me motiva, mi satisfacción es esa, ver que un paciente que llega muy triste, devastado por su enfermedad y ver que cuando termina su tratamiento se va  contento,  con una sonrisa.

¿Una profesión que por algún motivo nunca estudiaría?

Pienso que todas las profesiones son lindas, todas son nobles, merecedoras de mi respeto, cada profesión, sea medicina, arquitectura, ingeniería, ciencias exactas, todas  son  un orgullo para cada profesional. Lo importante es que cada persona encuentre su vocación, que le guste su carrera, de eso depende el éxito de un profesional.

  • 4 mil cirugías ha realizado el doctor Blandón Benavides.

Un recuerdo de su infancia.

Mi infancia no fue fácil, tuve que trabajar desde los 7 años de edad en el campo, eran trabajos duros, rústicos, sembrando frijoles, maíz y hortalizas. Fue una época difícil, pero recuerdo que un día me prometí a mí mismo estudiar, salir adelante y hacer una carrera profesional  para tener un cambio de vida. Esa época me preparó para el tiempo que vivo ahora que soy médico y es ahora que entiendo cuál era el propósito de Jesucristo en mi vida.

¿A qué le tiene miedo?

Yo creo que si hay algo a lo que le tenga miedo  es  a fracasar como profesional, esposo, padre, hijo o hermano. A eso le tendría miedo y por eso me esfuerzo para vencerlo.

¿Qué le causa una buena carcajada?

Ver a mi familia feliz, escuchar las carcajadas, la risa de mi hijo me causa felicidad, verlo correr me causa felicidad, verlo hacer travesuras, disfrutar cada momento mi trabajo.

¿La travesura más audaz en su adolescencia?

Montar una bestia chúcara, la bestia salió corriendo y fue a dejarme regado como a un kilómetro de distancia.

¿Metas a cumplir?

Seguir aprendiendo en mi responsabilidad, ser más armónico entre lo que digo y lo que hago; quiero tener otro hijo. Busco mi felicidad, a pesar de ser un hombre feliz. 

Un hombre de visión 

Juan Ariel Blandón Benavides 
Profesión: Médico y cirujano, especialista en ortopedia oncológica y traumatólogo.
Edad: 43 años
Estado civil: Casadp. Padre de dos hijos 

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