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Todos los que conocen a la doctora Luzcenelia Urtecho saben que es una mujer de carácter fuerte, tenaz y exigente en el trabajo,  pero no todos están al tanto de que además de ser una excelente neumóloga, también es buena al baile de casi todos los ritmos,  excepto  el palo de mayo, el cual  aún no ha aprendido.

Nacida en Diriamba un 8 de marzo,  Día Internacional de  la Mujer, Luzcenelia Urtecho Pérez es graduada en medicina general por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua, tiene una especialidad en medicina interna y estudios de subespecialización en Neumonía, realizados en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias de  México.

La doctora  Urtecho Pérez  fue presidenta de la Asociación Nicaragüense de Neumología hasta  el año 2015, periodo en el que estuvo a cargo del Congreso Centroamericano y del Caribe y es miembro de la Asociación Latinoamericana del Tórax. En la actualidad se desempeña por la mañana como médico internista neumóloga en el hospital Carlos Roberto Huembes y por la tarde  ejerce la medicina privada en el Centro de Especialidades Médicas Montoya.

¿Cuál es el perfil de un neumólogo?

Nuestro trabajo va dirigido a problemas pulmonares, atendemos pacientes asmáticos, hacemos estudios  especializados, como la broncoscopía, realizamos diagnósticos de cáncer y también tratamos otras enfermedades respiratorias crónicas como el síndrome apnea del sueño, entre otras.

¿Desde cuándo le nació la idea de ser médico?

Cuando era niña me gustaba salir en los desfiles de disfraces como enfermera y según decía mi mama, yo inyectaba con gacillas o agujas a mis primos y hermanos, y después venían los castigos, entonces, desde pequeña  decía que yo quería ser médico, ese fue mi sueño y gracias a Dios y a mi familia pude realizarlo.

¿Existe déficit de profesionales en esta especialidad?

Somos como 40 neumólogos pediatras e internista neumólogos en el país, solo en Managua, que es donde se concentra la mayor cantidad de profesionales, hay 10 neumólogos de adulto para 2 millones de personas, es una relación de un neumólogo para una gran cantidad de pacientes.

¿Cuál ha sido el mayor logro en su vida?Haber coronado los estudios que yo quería,  mi especialidad muy joven y lograr hacer la subespecialidad no contando con recursos, pero esto fue con el apoyo de mis padres y hermanos  y decirles, aquí está el título, con la ayuda de ustedes lo obtuve y también, tener tesón,  porque a veces uno afuera se deprime.

¿Qué tuvo que sacrificar para lograr cumplir su meta profesional?

Mi vida personal, no casarme a la edad que yo quería, no tener hijos,  uno va trazándose objetivos,  porque si me hubiese quedado solamente como internista,  tal vez allí habría dicho, ´bueno, ya me voy a dedicar a mi familia‘, uno va postergando su vida personal y hay  personas que tal vez han tenido la capacidad de hacerlo al mismo tiempo. Todo el que ha ido a estudiar fuera ha sacrificado su familia.

Cuando estudió en México, ¿qué extrañaba de su tierra?

Estando fuera hay mucha nostalgia, uno extraña la familia, la comida.  Recuerdo que había otros nicas estudiando otras especialidades y nos reuníamos una vez al mes para hacer comida nicaragüense: gallo pinto y sopa de res. 

Comprábamos carne en el tiangue, plátano macho, yuca, quequisque, verduras y nos reuníamos para hacer un sopón y eso era una fiesta para nosotros, con solo el hecho de hacer gallo pinto eso era una fiesta, era la fiesta del sopón,  porque los mexicanos  están acostumbrados a que toda su comida es con chile y nosotros no le hallábamos sabor, nosotros le damos sabor con tomate, cebolla, chiltoma, hacíamos tostones, queso frito,  gallo pinto, eso era una fiesta, el nica inventa cualquier cosa y ya hace una tertulia.

¿Cómo se define?

Soy una persona de carácter fuerte, rígida, yo creo que eso tiene que ver con la forma en que a uno lo crían. Yo empecé estudiando en un colegio de monjas y allí teníamos que estar 15 minutos antes que se tocara la campana y tenía que levantarme a las 4 de la mañana y teníamos que llevar los zapatos limpios, lustrados, calcetines hasta cierto nivel, no debíamos llevar ninguna mancha en el uniforme, soy una persona seria, exigente, mi círculo de amigos es poco, pero soy leal.

¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

Me encanta oír música, leer, hacer ejercicios y me gusta bailar de todo, excepto palo de mayo porque no puedo, sino, lo bailaría.

¿Qué es lo que más le agrada de su profesión?

Sentir la satisfacción de  ver a un paciente que uno le ayudó a salir de una situación grave y que después el paciente llegue y le diga gracias porque me ayudó cuando más lo necesitaba, eso es algo que no tiene precio.

  • 25 años de estudio se requieren para ser  subespecialista en neumología. 11 entre primaria y secundaria, 6 de medicina general, 2 de servicio social, 3 de especialidad y 3 más de subespecialidad.

 

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