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Le gustaba la cardiología, pero por ser muy alérgica, prefirió estudiar una especialidad que le ayuda a controlarse a sí misma y a los demás: alergología.

Ileana Jiménez Córdoba dejó su natal Jalapa para estudiar medicina general en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua,  UNAN-LEÓN. 

Después de su servicio social, estudió pediatría en el Hospital Escuela Manuel de Jesús Rivera, La Mascota, de Managua y por último, estudió  la subespecialidad  de alergia e inmunología en el Instituto Nacional de Pediatría en México, Distrito Federal.

La doctora Jiménez Córdoba es una mujer “runguera”, franca, directa,  que dice las cosas sin rodeos, forjada en el fraguado de la lucha de los años 80.  

Guerrera de toda la vida, la doctora Jiménez  recuerda que estuvo a punto de regresarse a México, con su diploma reluciente de sub especialista bajo el brazo,  porque en Nicaragua no encontró plaza en ningún lado.  

“Estuve un tiempo, casi un año,  en la fuerza aérea, en el aire, sin trabajo, yo pensé que iba a ser carne de vaca cuando viniera”, dijo entre risas.

Después de varios años como directora de los  centros de salud de San Judas, Altagracia y Villa Libertad, la doctora Jiménez Córdoba  empezó a trabajar en el hospital La Mascota, donde ya tiene más de 14 años de atender a los niños como médico de base en la sub especialidad de alergología e inmunología pediátrica. Por la tarde, ejerce la medicina privada en la Clínica Pediátrica Fontana.

¿Qué casos son los que atiende con mayor frecuencia?

-En cuanto  a la sub especialidad veo más problemas de  rinitis, dermatitis, urticaria, asma, etc., en la parte de inmunología siempre hay que descartar cualquier proceso de urticaria, el lupus, como una enfermedad que puede presentarse como una urticaria y no ser alergia.

¿Qué tanto se han incrementado las enfermedades de la piel en Nicaragua?

-En piel se nos incrementa lo que es la dermatitis, la urticaria, que se exacerban con el clima caliente, y este año estuvo muy caliente. También hay un incremento de la dermatitis atópica, y en asma, tenemos pacientes que les afecta mucho el viento por los pólenes que hay en el ambiente, pero mejoran cuando llueve porque bajan las temperaturas y también hay otros que les va bien durante la temporada seca.

¿En qué casos recomienda la hospitalización de un niño?

-La única manera que yo hospitalizo algún niño es cuando hay un caso severo de urticaria, por ejemplo,  si hay una anglioedema, que es cuando decís -‘un poco más y se me cierra la tráquea’- y puede hacer un shock anafiláctico, y en caso de crisis severa de asma,  pero de lo contrario, el asma se controla de forma ambulatoria.

¿Cuál es el ámbito que cubre un alergólogo?

-Un alergólogo está preparado para atender todas las enfermedades alérgicas, que son: dermatitis atópica, rinitis, conjuntivitis alérgicas, asma, urticarias y otros tipos de patologías como la mastocitosis, pero también vemos inmunodeficiencia, no por VIH, sino de las primarias, de las que el niño ya trae por déficit de alguna célula.

¿Cuál es su mayor satisfacción ejerciendo esta profesión?

-Muchas. Sentir que estás devolviéndole a la población algo que el gobierno en aquel entonces, de los años 80,  invirtió en nosotros, porque en ese tiempo no pagábamos la universidad y aunque nunca fui becada, igual, no pagaba la universidad, el resto sí, mi familia siempre me mantuvo. Y tener la satisfacción de ver un niño controlado, escuchar a una madre que dice -‘doctora, usted es la única que dio en el clavo’- no es que di en el clavo, es que ya lo estudié, eso es una satisfacción enorme.

¿Cómo se define?

-Considero que no soy mala gente, no le deseo mal a nadie, soy buena persona, a veces no soy tan ofrecida, pero si te puedo ayudar, te ayudo, soy muy responsable, no me gusta andar a medias tintas, soy muy directa y muy franca.

¿Qué personaje de la historia le inspira admiración?

-Me fascina la vida de Marie Curie, una mujer que dijo, “por aquí hay que andar, hay que hacer estudios, hay que investigar y aquí vamos…”

¿Qué es lo más alocado que hizo en su juventud?

-En los años 80 fuimos bien locos todos, fueron años de movilizaciones, cortes de café, caña, batallones…

Un mensaje a la nueva generación de médicos

-Creo que los nuevos profesionales médicos ahora tienen muchas más oportunidades de ser mejores que nosotros, pero me gustaría que fueran más dedicados, igual que lo fuimos nosotros, fue el tiempo que no teníamos libros, no había internet y para saber algo te la tenías que ingeniar, ahora está como más fácil y mientras lo tienes más fácil, dedícale más tiempo…

¿Qué le hace reír?

-Ah, mis pacientes, mis pacientes son estrella, me reclaman, ‘doctora, por qué no ha venido’, -estaba en una reunión-les digo, ‘pero no ha venido’,  ‘doctora, viene tarde’ y cosas así.

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