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La riqueza nutricional de la sal de mar incluye minerales vitales como sodio, potasio, calcio, magnesio, bromuro, cloruro, hierro, cobre y zinc, entre otros elementos beneficiosos.

Son muchos los beneficios que obtenemos al consumir sal de mar, entre los más esenciales está el cuidado de nuestra piel, salud bucal, el alivio de la artritis reumatoide, calambres musculares, la psoriasis y la osteoartritis. 

También ayuda a aliviar acné y la rinosinusitis, incluso le da un mejor equilibrio electrolítico a nuestro cuerpo. Tiene propiedades curativas que desempeñan un papel vital en el mantenimiento de la relación ácido-alcalino, ritmo cardíaco regular y el alivio de la fatiga general del cuerpo, destaca OrganicFacts, un sitio indú que está dirigido por un pequeño equipo de personas apasionadas por la salud y la nutrición.

Sal de mar vs sal de mesa

Pero, ¿sabés qué diferencia la sal de mar de la sal de nuestra mesa?, pues bien, las principales diferencias entre estas dos están en su sabor, su textura y el procesamiento.

El sitio Nutropedia, la Enciclopedia Guía de Alimentos, Nutrición y Dietética, asegura que la sal de mar se obtiene de forma natural por la evaporación provocada por el sol y el viento. A diferencia de la sal de roca, contiene sólo un 34% de cloruro sódico y es más rica en oligoelementos. La sal marina, obtenida directamente de las salinas, es, a pesar de su color gris, más sana y completa que la refinada que se emplea para condimentar la comida. 

En cambio, la sal de mesa es más seca debido a la incorporación de fosfato de cal. Esta es extraída normalmente de depósitos subterráneos, es procesada para eliminar los minerales y por lo general contiene un aditivo para evitar la formación de grumos, usualmente le añaden yodo, un nutriente esencial que ayuda a mantener una tiroides saludable.

Por su parte, la Oficina de Prevención de Enfermedades y Promoción de la Salud ODPHP, recomienda limitar el sodio a menos de 2,300 miligramos al día.

Si querés hacer un cambio importante en pro de tu salud y calidad de vida, es recomendable que eliminés de tu vida la sal yodada refinada y comencés a consumir sal de mar no refinada, sal del Himalaya (que posee 84 minerales) u otra sal que venga sin ser refinada. Te vas a dar cuenta de que si utilizás estos tipos de sales, vas a necesitar menor cantidad y el sabor de las comidas mejora considerablemente. 

La nutricionista española Anabel Aragón, licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y especializada en Nutrición, asegura que se puede reducir la ingesta de sal sin grandes sufrimientos con estos tres trucos donde evitarás la sal sin que tus alimentos pierdan su sabor: utilizá aceites con especias para condimentar platos de sabores fuertes. No dejés nunca el salero en la mesa, la sal es para los cocineros y debe estar en la cocina y sustituí la sal por otros aderezos como hierbas aromáticas. 

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