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Muchas personas experimentan sueño después de comer, pesadez en el cuerpo, cansancio, poca concentración o confusión; dichas sensaciones suelen entorpecer por un tiempo las actividades que se tienen pendientes en el trabajo. Aunque su nombre clínico es “somnolencia postprandial”, esta afección es mejor conocida como “el mal del puerco”. ¿Lo has vivido?, Con ayuda de la nutricionista Ana Cristina Gutiérrez, aquí te explicamos en qué consiste esta condición.

Ese efecto de sueño o letargo que se provoca justo después de comer, se trata de un proceso corporal en el que la glucosa presente en los alimentos estimula algunas hormonas del cerebro que se supone, deberían actuar a la hora de dormir. Desde el punto de vista de la especialista, varias razones son atribuidas al sueño después de comer, sin embargo las dos más comunes son: demasiados carbohidratos e insulina a la alza. 

En el primer caso, cuando se trata de carbohidratos, después de comer, todo el aparato digestivo descompone los alimentos en nutrientes disponibles para su absorción. Este mecanismo demanda energía al cuerpo, y cuando se come en gran cantidad, el requerimiento de energía es mayor, por lo que se experimenta somnolencia.

Por otro lado, cuando es el caso de la insulina a la alza, una comida alta en carbohidratos simples (los jugos procesados o postres) o complejos (el pan, papas, arroz o pasta), estimula en el cuerpo la liberación de insulina; y esto favorece que aparezca en el organismo una sustancia llamada triptófano, la cual va al cerebro. Posteriormente, dice la nutricionista, se estimula la segregación de serotonina y melatonina, ambas relacionadas con un estado de relajación en general. La experta señala que de cinco minutos a dos horas puede durar la sensación de letargo generada por la somnolencia postprandial.

Cómo evitarlo

Para que el sueño no nos atormente, Gutiérrez manifiesta que podemos evitar la somnolencia postprandial comiendo de forma balanceada, es decir incluyendo en nuestra dieta alimentos de mejor calidad, como: pescado, papa, arroz integral, y leguminosas como el frijol. También, nos recomienda el consumo de más frutas y verduras; ingiriendo la misma cantidad de calorías en el desayuno, comida y cena. A la vez, no debemos bombardear nuestro organismo con comidas muy calóricas y con una carga elevada de carbohidratos.

Media hora, por lo menos

¿Comés muy rápido y conversás mientras lo hacés?, error. La experta explica que al distraernos no nos damos cuenta de lo que comemos, perdiendo la cuenta de la cantidad, lo que a su vez genera mayor carga de calorías. “El tiempo medio entre que iniciamos el acto de comer y que se produzcan cambios cerebrales que inhiban el apetito es media hora.” Por ende, nadie debería terminar su plato en menos de ese tiempo, algo que comúnmente pasa. Entre los consejos que se suman a la “media hora o más”, se encuentran: masticar varias veces, no conversar al comer y comer lento, porque esto causa un efecto de saciedad más certero.

Eso sí, la nutricionista aclara que aunque padecer sueño después de comer no indica un peligro, sí puede ser una señal sobre el tipo de alimentación que se lleva. Si, tras comer, recurrentemente hay pesadez, sueño y falta de concentración, puede deberse a una nutrición deficiente que sí puede acarrear un problema de salud.

Cinco tips para evadir el sueño

1 Distraete
Después de comer, ocupate en algo o platicá.

2 Activate
Caminá unos 10 minutos.

3 Relajate
Escuchá música que te anime.

4 Un tecito
Tomá un café o té verde sin azúcar.

5 Recomendación
Tomá agua con un poco de hielo.

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