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La preeclampsia es una condición potencialmente mortal que afecta alrededor del 5% de las mujeres embarazadas, y se presenta después de las 22 semanas de embarazo y en puérperas (quienes acaban de dar a luz) hasta los 42 días de postparto.

Esta enfermedad se caracteriza por ocasionar una presión alta mayor o igual a 140/90 con la presencia de proteínas en un examen de orina, según explica la especialista en ginecología y obstetricia, Scarleth Solís Cooper. 

En cuanto a por qué se produce esta enfermedad, Solís destaca que hay muchas teorías médicas, pero que ninguna ha sido comprobada. Sin embargo, manifiesta que se cree que tiene relación con una defectuosa penetración de los vasos de la placenta en el útero que causa los síntomas y los problemas graves para la mamá y el feto. Los síntomas que genera la preeclampsia son: dolor de cabeza fuerte, sobre todo en área frontal, escotomas (mirar chispitas), zumbido en los oídos, mareos, vómitos, dolor de estómago, inflamación de las manos, cara y pies.

Afectaciones

La ginecóloga advierte que los factores de riesgos están dirigidos en casos de primiparidad (primer embarazo), en adolescentes menores de 20 años y en edad materna avanzada (mayor de 35 años), tener sobrepeso y obesidad, padecer de diabetes o sobrellevar un embarazo gemelar.

De acuerdo con la ginecóloga, la preeclampsia es una enfermedad grave que ocasiona muchas complicaciones en el embarazo desde que se diagnostica, aunque se controle el daño que causa en la mamá. La preeclampsia sigue progresando hasta ocasionar un daño en el hígado, riñón, cerebro y otros órganos, provocando que la paciente pueda convulsionar (eclampsia), sufrir un edema cerebral, un ACV (accidente cerebro vascular), insuficiencia renal aguda, una falla cardiaca  hasta el extremo de que la afectada pueda necesitar una diálisis.

“En el peor de los casos, todas las complicaciones que sufre la mujer con preeclampsia pueden llevarla a la muerte. En nuestro país el síndrome hipertensivo gestacional es la segunda causa de muerte materna”, expresa Solís. Las afectaciones en el bebé pueden ocasionar una restricción de crecimiento uterino óseo, es decir niños pequeños y bajos de peso al nacer. Por otro lado, puede ocurrir el caso de un óbito fetal, que es la muerte del bebé dentro del útero y desprendimiento del útero que causa sangrado, de forma que el bebé puede morir al nacer por causa de una asfixia.

Tratamiento

El diagnóstico de la preeclampsia es detectado por el médico que atiende a la paciente en su control prenatal, de ahí la importancia de acudir a los controles en tiempo y forma, sostiene la doctora. Ahora bien, al consultarle a la especialista sobre el tratamiento para la preeclampsia, Solís expresa que lo definitivo en esta situación es finalizar el embarazo, pero que esto no es posible cuando el bebé es prematuro por las complicaciones que pueda sufrir este. Sin embargo, hay fármacos en pastillas e inyecciones que controlan la presión y la vigilancia continua de este tipo de pacientes para detectar a tiempo las complicaciones graves.

Después del parto, por lo general la paciente mejora, por eso es que el parto es la única cura efectiva, pero aun así, las pacientes deben continuar bajo vigilancia para valorar el estado de su presión y tomarse el tratamiento indicado para no verse afectada en la etapa del puerperio. La preeclampsia no siempre es posible prevenirla, pero estudios recientes han demostrado que darle a las embarazadas calcio y aspirina les ayuda a evitar esta condición. Otra recomendación es no subir excesivamente de peso en el embarazo.

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