EFE
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La incidencia de las enfermedades relacionadas con elementos contaminantes como el plomo o el cloroformo está en aumento, pues no paramos de elevar la carga tóxica de nuestro organismo.  El principal problema es que no nos damos cuenta de la cantidad de agentes tóxicos perjudiciales para la salud que introducimos en nuestro cuerpo no solo fuera de casa, sino también dentro.

Pilar Muñoz-Calero, doctora especialista en medicina ambiental, dice que en el interior de las viviendas puede haber hasta cien veces más elementos tóxicos que en el exterior. 

Higiene personal 

La doctora pone como ejemplo el suavizante de la ropa, que tiene unos ocho productos neurotóxicos “como el alcanfor, un irritante local que se absorbe muy fácilmente, causante del desorden en el sistema nervioso central y que incluso figura en la lista de residuos peligrosos”. También tiene cloroformo, “neurotóxico cancerígeno que forma parte de la lista de residuos peligrosos, incluso te indican que no debe ponerse en contacto con los ojos, con la piel y con la ropa”. 

Cosméticos

El maquillaje resistente al agua, los pintalabios eternos y los productos milagrosos casi siempre tienen truco y en el tema de la toxicidad no son una excepción. Pilar explica que algunos de los componentes de los cosméticos, cremas, colonias o perfumes son muy peligrosos, como las “sustancias cancerígenas o los ftalatos, que son disruptores endocrinos”. 

Aditivos químicos

Colorantes, potenciadores del sabor, y conservantes, pese a estar presentes en dosis pequeñas, la doctora señala que comemos al menos 3 veces al día, “introduciendo en el organismo multitud de sustancias que son aditivas, algunas cancerígenas o que provocan alteraciones del sistema nervioso y del tiroides“.

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