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La mayoría de las personas, en especial aquellas que practican con regularidad ejercicios, de seguro habrán experimentado alguna vez la dolorosa experiencia de sufrir calambres, ya sea durante o después del entrenamiento. Según explica la doctora Karla García, el músculo se conforma por un gran número de células. Con la ayuda de iones minerales, también conocidos como electrolitos, el cerebro manda impulsos eléctricos por medio de los nervios hacia los músculos. Esta energía química se transforma en energía mecánica, y es así como los músculos mueven el esqueleto.

Sin embargo, cuando hay problemas de comunicación, si los nervios mandan muchas señales y estas son demasiado fuertes, o simplemente las señales son incorrectas, los músculos no pueden reaccionar de manera adecuada; y esto causa conflictos que son percibidos como calambres dolorosos.

¿Por qué ocurre?

La experta indica que una causa que origina los calambres es la deficiencia de minerales. El sudor producido en el ejercicio es una forma de perder minerales, por ello, es importante hidratarnos antes, durante y después de hacer ejercicio. El agua contiene sodio, potasio, calcio y magnesio: minerales que tienen un rol importante en la comunicación entre el sistema nervioso y el muscular. Otra opción es preparar tu propia bebida energética e hidratante.

Entonces, si perdemos minerales, es lógico que también nos deshidratemos, de ahí que el agua sea fundamental en los entrenamientos, aunque claro está, su consumo debe ser regulado durante la actividad física. Sin líquido suficiente para transportar los minerales de manera fluida, estos no siempre alcanzan su destino; causando calambres de manera instantánea. Así que, mucho ojo con la deshidratación, advierte García.

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Otra causa está atribuida a los problemas de circulación. Estos pueden ser por diversas razones, desde tener una mala postura hasta utilizar ropa muy ajustada. Durante el ejercicio, tus músculos necesitan oxígeno para poder convertir la energía química en mecánica. Si los vasos sanguíneos no transportan suficiente oxígeno, las células del músculo no pueden procesar los impulsos de forma correcta y se tensan, causando calambres. 

García también señala que otro factor que está asociado a los calambres es la sobrecarga de ejercicio. “Entrenar de más también puede causar espasmos musculares. Después de un esfuerzo intenso, cuando entrenás más allá de la fatiga, las células del músculo se irritan. Al estar irritadas se encuentran hipersensibles a las órdenes del cerebro, por lo que los impulsos no se procesan de manera correcta. Es importante saber cuánto tiempo debés ejercitarte para no hacer trabajar demás a tu organismo”, manifiesta la doctora. 

Tratamiento

La reacción natural ante un calambre es paralizarnos y sostener la parte de dolor. Sin embargo, dice García, la solución es lo contrario: “de manera cautelosa hay que estirar el músculo con dolor y activar el músculo antagonista para que se relaje la contracción”. Por ejemplo, si da un calambre en la pantorrilla, debemos jalar los dedos de los pies hacia la rodilla y dar un masaje a lo largo de la pantorrilla. En cuanto desaparezca el calambre hay que mover el músculo lentamente para eliminar los “residuos de contracción” y así asegurar que no suceda otra vez. 

  • 1 recomendación es consumir alimentos ricos en calcio y magnesio para evitar calambres.

El mejor tratamiento para los calambres siempre va a ser la prevención. Aparte de tomar suficientes líquidos ricos en electrolitos, como el agua de coco, hay dos puntos importantes: el calentamiento y el estiramiento. Estos son esenciales para evitar los calambres. 

Las frutas frescas también se utilizan como preventivos. Son ricos en minerales y por su alto contenido de azúcar, tu cuerpo los puede utilizar rápidamente. También, podés buscar en internet de forma curiosa las propiedades de las frutas y verduras dependiendo su color. Los baños con agua muy caliente o muy fría también pueden ser un tratamiento preventivo, ya que acostumbran a los músculos a los cambios de temperatura y a aumentar el flujo de sangre.

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