Farah Eslaquit
  •   Managua, Nicaragua  |
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Realizar algunos cambios en tus hábitos puede mejorar tu salud física y emocional, y al mismo tiempo pueden mejorar tu composición corporal, es decir, tu físico. Estos cambios comprenden desde tus elecciones de alimentos, frecuencia con la que comes, porciones que te servís en el plato, tiempo de entrenamiento, tipo de entrenamiento, entre otros.

Sin embargo, para que este proceso sea exitoso, y estos cambios puedan formar parte de tu estilo de vida, hay ciertas cosas que deberás tomar en cuenta.  Más allá de qué alimentos comer y cuáles evitar, enfocarte en los siguientes puntos te ayudará a asimilar el proceso de cambio que estás por experimentar.

Lo primero es tomar la decisión. Esta decisión debe ser tomada con responsabilidad y conciencia, por uno mismo y no por complacer a alguien más. Una práctica que te puede ayudar es enumerar los beneficios que estos cambios traerán a tu vida y escribirlos porque es importante para vos cambiar ciertos hábitos.

Segundo, enfócate en lo trascendental.  Escogé tus alimentos y hacé ejercicio por los beneficios que estos tienen en tu salud, tu estado de ánimo, tu fuerza, tu rendimiento. No lo hagás únicamente por llegar a tener el cuerpo “ideal”. Esto te ayudará a que no abandonés  este estilo de vida una vez que llegués al peso ideal y a no tratar de llegar a tu meta tomando medidas extremas poco saludables.

Otro punto importante es establecer un compromiso, con uno mismo. Comprometerte con metas a corto plazo que sean fáciles de monitorear. Esto te ayudará a notar más fácil tu progreso, lo que te va a mantener aún más motivada y alerta.

Anticipate y mantenete preparado. Ciertamente, no es fácil cambiar nuestros hábitos, pues esto nos saca de nuestra zona de confort y por ser prácticas que venimos arrastrando desde siempre, muchas veces las hacemos inconscientemente. Es por eso que debemos anticiparnos y no dejar todo a la improvisación.  Tené  siempre opciones saludables disponibles, como vegetales lavados, frutas, frutos secos, pechuga de pollo a la plancha, etc. Por ejemplo, si trabajás en oficina, prepará con anticipación tus alimentos y llevá una lonchera al trabajo.

Simplificate. No busqués comidas muy elaboradas ni los ingredientes más caros. Si podés costearlos, está bien, pero si no podés, no hay necesidad de hacerlo. En Nicaragua tenemos muchísimas opciones disponibles que se cultivan en nuestra tierra, y tienen un valor nutritivo muy alto. Estar saludable no debe ser un sacrificio. Existen muchos alimentos que son saludables y están a un precio justo.

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