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De acuerdo con la especialista en Ginecología y Obstetricia, Scarleth Solís Cooper, la Colposcopia consiste en una observación del cuello uterino y la vagina que realiza el ginecólogo con el fin de detectar llagas, pólipos, lesiones sospechosas de cáncer de cuello de útero o del Virus del Papiloma Humano (HPV). Esta inspección se lleva a cabo a través de un lente que amplía la imagen y que permite la detección de alteraciones que puedan estar en la zona.

El procedimiento es muy similar al del Papanicolaou. El ginecólogo introduce un espéculo a través de la vagina de la paciente y coloca una solución de ácido acético en el cuello del útero, que lo ayuda a retirar el moco cervical y observar con claridad a través del Colposcopio. Este aparato (un lente de aumento similar al microscopio) le permite al especialista detectar lesiones que ante el ojo humano podrían ser imperceptibles.

A continuación, se realiza la prueba de Lugol o Schiller, para ello se coloca yodo sobre el cuello del útero para detectar, eventualmente, la presencia de las llamadas “manchas blancas”. Las muestras de tejido que se toman son analizadas por un patólogo, quien es el que determina el diagnóstico definitivo. Se denomina manchas blancas a las zonas que no toman el yodo, conservando su tonalidad original. Esto ocurre cuando hay pequeños sectores descamados, inflamados o con hiperqueratosis, posibles indicadores de la presencia del Virus del Papiloma Humano (VPH) o de cáncer de útero, explica Cooper.

La diferencia

“La Colposcopia y el papanicolaou son dos exámenes diferentes que se relacionan entre sí, ambos estudian las alteraciones del cuello uterino asociadas a infecciones vaginales, inflamación, virus de papiloma humano y cáncer cervicouterino”, manifiesta Cooper. A su vez, la especialista insiste en que el PAP es un examen que deben realizarse todas las mujeres cada año desde que inician su vida sexual activa, porque con él se detecta tempranamente cualquier alteración en el cuello, de modo que previene el cáncer.  “Cuando el PAP sale alterado, el siguiente examen a realizar es la colposcopia y según lo diagnosticado, se procede a recetar el tratamiento”, indica la ginecóloga.

  • 1 vez al año hay que realizarse el examen del PAP para descartar cualquier anomalía.

Los resultados de la colposcopia informan a cerca del porqué de una determinada condición, Cooper atribuye las causas a infecciones vaginales a repetición, las cuales pueden ocasionar inflamación, cervicitis crónica y el virus de papiloma humano, siendo este último el que actualmente tiene una gran incidencia en la población, además de estar relacionado directamente con el cáncer cervicouterino.

Cuidados

Después de haberse realizado una colposcopia, la especialista señala que la paciente debe guardar reposo, porque el procedimiento le causa un leve dolor y sangrado. Asimismo, no se debe tener relaciones sexuales por una semana y nada de ponerse óvulos ni practicarse duchas vaginales en los próximos días. El tratamiento luego de la colposcopia dependerá del resultado de la biopsia que puede ser crioterapia (congelar el cuello), asa térmica (quemar el cuello), cono biopsia (quitar el cuello) e histerectomía (quitar el útero).

En general, la colposcopia es un examen muy seguro, no es doloroso, no tiene complicaciones graves, y en pocos casos solo podría causar alergias a las sustancias por las sustancias que se utilizan.

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