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Gabriel siete días antes de su ingreso al hospital, inició cuadro gripal con congestión nasal, estornudos y secreción, su hermana le recomendó  que tomara pastillas contra problemas bronquiales  porque ella había tomado antes por un cuadro similar y había mejorado.

Dos días antes de su ingreso, el joven inició con dolor en el pecho, fiebre con tos y flema amarilla, decidió tomar analgésicos por recomendación de una vecina y  mejoró la fiebre y el dolor ese día, sin embargo, al día siguiente apareció nuevamente la fiebre y persistió la tos, y el dolor en el pecho.

Al ver que no mejoraba y que se puso muy cansado, lo llevaron al hospital en horas de la madrugada.

El médico que recibió a Gabriel en el hospital decidió ingresarlo inmediatamente, le aplicó antibióticos intravenosos y le ayudó a respirar con un ventilador porque su estado era grave, lo hidrató porque también lo ameritaba, pero ya no pudo salvarle la vida, murió de neumonía  según su certificado de defunción.  

Infecciones

Las enfermedades respiratorias afectan las vías nasales, los bronquios y los pulmones. Incluyen desde infecciones agudas como la neumonía y la bronquitis hasta enfermedades crónicas como el asma y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica.

De acuerdo con el doctor Pablo Roberto Amaya, presidente de la Asociación Nicaragüense de Neumología (Anime) y especialista en medicina interna y neumología, la neumonía junto a la sinusitis (rinosinusitis) virales o bacterianas, otitis media aguda, faringoamigdalitis, la traqueobronquitis y bronquiolitis son las enfermedades más comunes que afectan con regularidad el tracto respiratorio.

Amaya explica que las infecciones  son comunmente causadas por virus o bacterias que afectan con mayor frecuencia a pacientes debilitados como: ancianos, diabéticos, pacientes con enfermedades crónicas, pacientes con cáncer, mujeres embarazadas, alcohólicos, fumadores  y niños usualmente menores de 3 años.

Estas enfermedades se propagan generalmente cuando son de origen viral, porque estos tienen un alto poder de contagiosidad.

“Se transmiten con facilidad a otras personas cuando los pacientes tosen, estornudan o entramos en contacto con secreciones de objetos contaminados. Esta puede ser la misma vía para las bacterias, pero estas son menos contagiosas que los virus, esto explica el carácter epidémico que hemos visto con el Virus H1N1 y otros”, explica Amaya.  

El doctor asegura que al tratarse comúnmente de un virus el diagnóstico es clínico, y se logra interrogando al paciente y examinándolo.

Dice que por ejemplo, en la faringo-amigdalitis, el paciente presenta dolor en la garganta, ardor al tragar y fiebre,; y que es a través de una examinación que se consigue ver las amígdalas enrojecidas, placas blanquecinas y secreciones amarillentas, “hay ganglios crecidos fácilmente palpables”, admite Amaya.

Prevención

Estas infecciones se pueden evitar adoptando buenos hábitos como un buen lavado de manos, usando el alcohol gel y aprendiendo a utilizar mascarillas de calidad y  aislamiento. El experto expresa que es importante evitar los lugares públicos para disminuir la contagiosidad.

Sin embargo, si la causa es bacteriana clínicamente demostrada, “debemos utilizar antibióticos, seleccionando el más adecuado en cuanto a efectividad,  a costo y tolerancia por el paciente. Si el cuadro clínico es de origen viral, el tratamiento es sintomático; buena ingesta de líquidos, reposo, control de la fiebre si existiera, analgésicos  para controlar el dolor y la inflamación”, concluye el neumólogo.

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