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Técnicamente se llama flujo a la secreción producida por la vagina y el cuello uterino, que escurre por los genitales externos pudiéndose observar en la vulva. Según la ginecóloga Sliet Rueda, esta secreción puede ser normal o no. En el lenguaje cotidiano suele hablarse de secreciones vaginales cuando es normal y flujo cuando no mantiene las características habituales. Pero, ¿cómo saber si la secreción es normal o no?, la especialista nos lo aclara.
Rueda expresa que las secreciones vaginales normales van cambiando a lo largo del ciclo de la mujer siendo: escasas y blanquecinas luego de la menstruación,  abundantes y acuosas a medida que se acerca la ovulación, (asemejándose a la clara de huevo cruda); y son escasas, más densas y ligeramente beige luego de la ovulación y hasta la menstruación. Además, agrega que en ningún caso producen ardor o picazón, tienen un olor característico que no suele resultar desagradable. Se mantienen en este ciclo mes tras mes.

Para detectarlas

Cuando las secreciones vaginales no cumplen las características puede haber una infección vaginal, señala la experta. Entonces, ¿cómo identificamos el flujo vaginal anormal?, a ello la ginecóloga indica que las señales son: secreciones abundantes todo el mes, su color puede ser verdoso, amarillento o amarronado, suelen tener mal olor (inclusive un fuerte olor a pescado o a podrido), suelen producir ardor o picazón en los genitales; y el mal olor es más acentuado luego de la menstruación.

“La causa más frecuente son las infecciones vaginales. Sin embargo, existen otras situaciones que pueden producir aumento de las secreciones en forma anormal como ciertas lesiones del cuello uterino y de la vagina”, manifiesta Rueda. Por ello, es necesario recurrir al médico y luego del tratamiento de los síntomas efectuar un Papanicolaou y una colposcopía.

Los causantes

Los gérmenes más comunes en producir vaginitis (inflamación de la vagina) o vulvitis (inflamación de los genitales externos) es la Cándida Albicans. Se trata de un hongo que normalmente se encuentra en pequeñas cantidades en las secreciones vaginales. Cuando la mujer toma un antibiótico o presenta una disminución de sus defensas (por estrés u otras infecciones como una gripe) este microorganismo se reproduce más allá de lo normal y dan muchos síntomas en los que predomina una gran picazón genital y la presencia de flujo abundante, blanco y grumoso como leche cortada. Suele empeorar antes de la menstruación.

Otra causa reactivamente frecuente es la Gardnerella, este germen también se considera un habitante normal de la vagina, pero puede crecer en exceso al igual que la Cándida Albicans. Se caracteriza por producir flujo abundante y maloliente, espumoso y blanquecino o amarillento; y suele empeorar luego de la menstruación. Las infecciones de transmisión sexual también pueden manifestarse con flujo vaginal anormal, entre ellas la más frecuente es la causada por un parásito llamado Trichomona que produce gran irritación de la vulva y una abundante secreción verdosa muy maloliente.

Tratamiento

De acuerdo con la especialista, todos estos gérmenes pueden ser tratados con antibióticos o antimicóticos una vez hecho el diagnóstico correcto. Estos medicamentos pueden administrarse en forma local a través de óvulos vaginales, aunque a veces es necesario completar el tratamiento con medicación por vía oral. Todas las infecciones de transmisión sexual requieren que el tratamiento abarque a todos los contactos sexuales, ya que la persona que no reciba tratamiento continuará padeciendo y/o transmitiendo la enfermedad.

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