•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Hoy en día, nadar es considerado algo tan básico como saber escribir, además de que no solo sirve para divertirse, refrescarse o ejercitarse, sino que es un conocimiento que le puede salvar la vida a uno mismo o bien, ayudar para salvársela a otra persona. Lo mejor siempre es aprender a nadar desde niño por las razones mencionadas antes y porque en esa época el aprendizaje es más fácil, manifiesta el salvavidas Miguel Rojas, quien pone en práctica su labor en la laguna de Apoyo.

Si estás en el grupo de los jóvenes o adultos que nunca lo han experimentado o que perdieron su entusiasmo en el intento, quizás estas recomendaciones brindadas por el experto te ayuden a que te animés y podás hacerlo, aún siendo un adulto. 

Consejos 

Si has elegido la opción de aprender a nadar, muy bien. Ahora lo que corresponde es buscar un curso que esté adecuado a tus tiempos, presupuesto, comodidad y expectativas. Antes de inscribirte, pensá muy bien si vas a tener la disciplina de asistir a clases, ser puntual y poner de tu parte para lograrlo. De nada servirá inscribirse para desistir a medio camino, pues esto además solo reforzará un sentimiento negativo con relación a la natación y su aprendizaje. 

Con calma

Al principio, es muy normal que te sintás receloso, incluso un poco tímido o hasta con miedo. Para superar esa sensación, tratá de entrar en confianza con tu instructor y dejalo que te guíe en los movimientos y en las técnicas básicas para principiantes. Los primeros ejercicios nunca serán para que salgás nadando desde la primera clase, así que tené paciencia y tratá de disfrutar cada paso. Tampoco querrás demostrar que aprendés rápido, no es cuestión de aprenderlo veloz, sino bien. Posicionate cerca del borde de la piscina, eso te dará mayor seguridad que si te arriesgás a ir caminando hasta el medio. 

Confiá en vos misma

A la hora de sumergirte, hacelo con confianza. No tenés por qué pensar que te vas ahogar, al fin y al cabo el instructor está ahí a tu lado para auxiliarte, en caso de que sea necesario. Pensá en la inmersión como algo divertido y que te dará bastante placer. 

Lo normal es que debás hacerlo una vez que ya hayás pasado por los ejercicios de andar en el agua (por lo general con poca profundidad), al inicio agarrada del borde, luego de la mano del instructor y al final por tu propia cuenta. Eso te dejará familiarizada con el agua, y además servirá para que te despojés del miedo a la misma.

La cabeza en el agua

La inmersión debe ser hecha al principio solamente hasta el cuello, ya que el rostro es considerado la parte más sensible al temor por estar bajo el agua. Solo después de un tiempo así se debe dar al siguiente paso, que es ir sumergiéndose poco a poco, de manera muy fugaz, metiendo y sacando la cabeza rápidamente. Cuando uno ya se considera preparado, recién ahí debe probar con períodos más largos. 

Ánimo, ¡seguí así!

Un paso inicial, entonces, será el de ubicarse al borde y agarrarse de él, para que el agua cubra nuestro rostro hasta el labio inferior. En esa posición uno debe aspirar y expulsar el aire por la boca. Con el tiempo, uno también puede ejecutar este ejercicio sin las manos puestas en el borde.

Después para aprender a respirar bajo el agua, la técnica más común es estar de pie y agarrado del borde de la piscina, para posteriormente inhalar aire (una vez más, por la boca) y flexionar las piernas con el fin de sumergir la cabeza. Una vez hecho esto, se expulsa el aire por la boca y la nariz, y luego se vuelve a sacar la cabeza.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus